La faena bovina cerró 2025 con una caída del 2,5%, producto del sacrificio en los frigoríficos de 13,58 millones de animales, unos 350.000 menos que los 13,93 millones del año anterior.
Pero si bien este dato resultó negativo, el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC reveló un aspecto positivo que dejó la actividad el año pasado: se redujo la cantidad de hembras enviadas a faena.
“A lo largo del año 2025, la faena de hembras alcanza una participación del 47,4% de la faena total, ubicándose levemente por debajo del registro del 47,7% correspondiente al año 2024. Además, durante el año 2025, se remitieron a faena cerca de 209.400 hembras menos que a lo largo del año anterior”, indicó el Consorcio en un comunicado.
Puntualmente, las mayores diferencias interanuales en la faena provinieron de las hembras de ocho y más dientes, que recortaron en 63.900 cabezas la faena acumulada durante el año pasado, mientras que las de seis dientes mostraron una caída interanual cercana a las 152.300 cabezas. En tanto, los machos de dos dientes también redujeron su participación en unas 99.900 cabezas.
En cambio, hubo un aumento del sacrificio de hembras de dos dientes, en aproximadamente 65.600 cabezas; y de novillos de seis dientes, en 34.700 cabezas.
LA FAENA BOVINA Y LA PRODUCCIÓN DE CARNE
En este contexto, al evaluar la producción total de carne bovina, alcanzó 3,14 millones de toneladas equivalente carcasa, un volumen levemente inferior (-1,1%) a los 3,177 millones del 2024.
Esta caída fue inferior a la de la faena, porque mejoró el peso promedio por carcasa: pasó de 228,1 kilos a 231,4 en el promedio de 2025.
En ambos casos, menos hembras en la faena y más peso por animal sacrificado, constituyen buenas noticias para la cadena cárnica argentina.
El menor envío de vientres abre las puertas a una eventual recuperación del rodeo, mientras que el mayor peso es un aspecto importante para poder elevar la productividad y atender todos los mercados que se van abriendo para la carne argentina.

