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Lobesia botrana: cómo es el plan 2026/27 de Mendoza contra la mayor amenaza de los viñedos

El gobierno provincial puso en marcha el operativo 2026/27 contra la Lobesia Botrana o "polilla de la vid". La estrategia alcanza a más de 9.000 productores y unas 130.000 hectáreas de vid.

infocampo

El Gobierno de Mendoza activó uno de los operativos sanitarios de mayor escala para combatir una plaga que, desde su ingreso al país hace unos 16 años, modificó la estructura de costos y las exigencias productivas de la vitivinicultura.

Se trata de Lobesia botrana, también conocida como la polilla de la vid, cuyo control requiere una estrategia coordinada entre el Estado y los productores.

La campaña 2026/27 que inició el pasado 10 de septiembre parte de un escenario considerablemente mejor que el de temporadas anteriores.

Según explicó Guillermo Azín, ingeniero agrónomo especializado en la plaga, durante la campaña 2025/26 las acciones financiadas por Mendoza permitieron reducir alrededor de 70% las poblaciones respecto de la temporada 2024/25.

EL COMBATE MENDOCINO A LOBESIA BOTRANA

Ese resultado es el punto de partida del nuevo operativo. La estrategia oficial busca profundizar la reducción, evitar un rebrote y, en algunas zonas, avanzar hacia la eliminación de la plaga.

José Orts, presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen), destacó que el operativo alcanzará a más de 9.000 productores y 130.000 hectáreas de vid y será financiado íntegramente con recursos provinciales.

“Este operativo es considerado el de mayor envergadura a nivel internacional, por la cantidad de hectáreas y de productores involucrados, y lo podemos llevar adelante por la gran capacidad territorial y el profesionalismo de los técnicos del Iscamen”, resaltó Orts.

Cabe recordar que el organismo es el responsable del programa y las acciones de control se desarrollan en el marco de la Ley Nacional 27.227 que declara de interés nacional el control de la plaga, la Ley provincial 9.076 que declara de interés provincial el control del citado insecto y el Decreto Provincial 1812/2017 que establece la coordinación de acciones conjuntas de control por parte del Ministerio de Producción, a través del propio Iscamen.

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LOBESIA BOTRANA, UNA AMENAZA LETAL PARA LA VID

Cabe recordar que la Lobesia botrana no representa solamente un problema de rendimiento para la vitivinicultura. Su presencia agrega costos al manejo del viñedo, incrementa la necesidad de aplicaciones y puede generar restricciones comerciales en mercados que exigen condiciones cuarentenarias.

El insecto tiene varias generaciones durante la temporada y sus larvas atacan flores, frutos inmaduros y frutos maduros de la vid. Las heridas que produce, además, facilitan el ingreso de hongos que pueden provocar la pudrición de los racimos.

larvas polilla de la vid lobesia botrana

El problema se vuelve especialmente relevante en años húmedos y lluviosos, como el que se está atravesando con el “Súper Niño”, cuando las podredumbres pueden profundizarse. Por eso, el impacto de Lobesia puede trasladarse desde la cantidad de uva obtenida hasta su calidad y, posteriormente, a la calidad de mostos y vinos.

Azín señaló además que la plaga puede afectar otros cultivos cuando alcanza poblaciones elevadas, entre ellos ciruelas, duraznos, olivos y arándanos. Pero existe otra particularidad que vuelve insuficiente el control individual y es que la Lobesia puede desplazarse entre fincas.

“La mosquita vuela, migra. No podemos considerar los viñedos como unidades aisladas”, señaló. Por eso, según explicó, un productor puede realizar correctamente todos los tratamientos y aun así recibir presión desde establecimientos vecinos donde el control sea deficiente.

Por esa razón, el especialista explicó que los planes de control sobre grandes superficies continuas permiten reducir los movimientos de la plaga y mejorar la efectividad de las herramientas disponibles.

CÓMO ES EL NUEVO OPERATIVO CONTRA LOBESIA BOTRANA

En este marco, desde el Gobierno de Mendoza precisaron que la campaña 2026/27 está diseñada en cuatro etapas y combina distintas herramientas de control y monitoreo con feromonas, aviones y drones.

La primera comenzó con la instalación de emisores de feromonas en los viñedos. En esta etapa se trabajará sobre los Oasis Norte y Centro y sobre unas 1.300 hectáreas del Oasis Sur, alcanzando unas 50.000 hectáreas continuas.

avion fumigador lobesia botrana

En paralelo se colocarán las trampas de monitoreo en toda la provincia. El sistema contempla más de 3.000 puntos de seguimiento, que permiten registrar estadísticamente la evolución de las poblaciones.

La técnica de confusión sexual es una de las principales herramientas. “La hembra naturalmente emite un semioquímico que atrae al macho. Nosotros distribuimos ese mismo compuesto de manera artificial y saturamos el ambiente”, explicó el técnico.

La liberación de feromona satura los receptores de los machos y dificulta que encuentren a las hembras.

Al no poder localizar a las hembras, los machos mueren sin reproducirse y la siguiente generación comienza con una población menor. La herramienta resulta particularmente efectiva cuando las poblaciones ya son bajas, justamente el escenario que Mendoza busca consolidar después de la reducción obtenida durante la campaña anterior.

Buscan desarrollar la “confusión sexual” para frenar a la polilla de la vid

La campaña contempla además aplicaciones terrestres, tratamientos aéreos y el uso de drones en sectores donde las aeronaves no puedan intervenir.

LAS ÁREAS MÁS AFECTADAS POR LOBESIA BOTRANA

Los Oasis Norte y Centro son actualmente algunas de las áreas prioritarias debido a la fuerte presión que registraron durante la campaña 2024/25. Allí la estrategia busca evitar que las poblaciones vuelvan a crecer.

El Oasis Sur, en cambio, presenta un escenario diferente. Según Azín, la plaga se encuentra próxima a ser erradicada en esa zona si se mantiene la continuidad de las acciones de control.

larvas de lobesia botrana polilla de la vid

La estrategia oficial consiste, en términos prácticos, en ir reduciendo las poblaciones y concentrando los recursos sobre las áreas donde todavía existe presencia significativa. El especialista comparó el proceso con “acorralar” la plaga hasta alcanzar poblaciones mínimas o eliminarla de determinados sectores.

En el Oasis Este, las acciones se sincronizarán con el ciclo biológico del insecto. Allí están previstas aplicaciones sobre grandes superficies durante la floración, en octubre, para actuar sobre huevos y larvas. En noviembre se incorporarán aplicaciones aéreas de feromonas pulverizables para interrumpir el ciclo reproductivo.

¿QUÉ PASA SI SE DEJA DE CONTROLAR LA LOBESIA BOTRANA?

Uno de los principales riesgos que busca evitar el operativo es el llamado efecto rebote. Después de una campaña exitosa, interrumpir las acciones no necesariamente conserva el nivel sanitario alcanzado.

Por el contrario, una población remanente puede multiplicarse durante las siguientes generaciones y volver a generar daños productivos y comerciales.

drone vinedo control lobesia

En temporadas con poblaciones elevadas, Azín señaló que se han registrado situaciones muy heterogéneas debido a la distribución territorial de la plaga. En algunos viñedos las pérdidas llegaron a afectar toda la producción, mientras que pérdidas del 5% al 10% o superiores pueden presentarse en escenarios de alta presión.

A esto se suma otro riesgo: ante una población elevada, los productores pueden verse obligados a aumentar las aplicaciones en un intento por controlar la plaga, lo que incrementa los costos y los riesgos asociados a la presencia de trazas de productos.

La presencia de Lobesia también puede funcionar como una barrera sanitaria para el comercio con países que permanecen libres de la plaga. El problema, entonces, deja de ser exclusivamente agronómico y pasa a involucrar la capacidad de comercialización de la producción.

EL ROL DEL PRODUCTOR ANTE LA LOBESIA BOTRANA

El Estado aporta los insumos y, en determinadas áreas, realiza directamente los servicios de aplicación. Los productores, en tanto, reciben gratuitamente los insumos previstos para sus establecimientos, aunque deben presentar la documentación correspondiente sobre la titularidad de las propiedades.

Para Orts, la escala del operativo requiere necesariamente la participación del sector privado. “Nada de esto funciona sin cada productor haciendo su aporte en la finca”, sostuvo el titular del Iscamen.

Para el presidente del Iscamen, ese es uno de los principales desafíos de la nueva campaña. “El camino que queremos profundizar es, justamente, el de la coordinación entre el Estado y los productores”, sostuvo.

Azín planteó la misma cuestión desde el punto de vista sanitario, ya que cada establecimiento que no implementa correctamente las medidas de control puede convertirse en un refugio para que la plaga continúe reproduciéndose y desde allí avance hacia otras fincas.

“Cualquier productor que no haga el control correctamente se transforma en un refugio donde la plaga puede multiplicarse”, explicó.

La provincia apuesta así a una estrategia de varios años. El objetivo inmediato es sostener la caída lograda en la campaña anterior, reducir todavía más las poblaciones remanentes y evitar que la Lobesia vuelva a convertirse en un problema generalizado.

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