Luego de una suba en los rindes a comienzos de 2012, los precios del cereal registraron fuertes caídas, llegando a los 150/155 dólares por tonelada, debido a la poca emisión de registros de exportación. Dichas limitaciones provocaron una desvariación en la liberación del cereal mes a mes, interrumpiendo la dinámica productiva.
A este factor se suman los problemas de liquidez de los productores, que deben pagar alquileres e insumos tras la cosecha, asegurando una una presión de oferta estacional que compensa la menor producción esperada.
En cuanto a la situación internacional, el USDA pronostica una siembra de 38 millones de hectáreas (800.000 más que la campaña pasada), el más alto nivel alcanzado desde la década del 40. La gran siembra de maíz en Estados Unidos es consecuencia de las preferencias de productores por el cereal, y porque éste ofrece mejor negocio que la soja cuando se comparan márgenes en función de precios relativos.

