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Para que no haga más daños, a la chicharrita del maíz le tienden una trampa a nivel nacional

Se confirmó la creación de una red nacional de trampas de monitoreo de chicharrita del maíz. El objetivo es conocer su dinámica poblacional, para tener información sobre cómo enfrentarla.

infocampo

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) confirmó este martes la puesta en marcha de la Red Nacional de Trampas de Monitoreo de Dalbulus Maidis, nombre científico de la chicharrita del maíz.

La iniciativa, que había sido anticipada por Infocampo a principios de mayo, se toma en “en vista de la problemática del complejo del achaparramiento del maíz, causado por el vector D. maidis y que ha impactado significativamente en la producción de maíz en Argentina”, indicó Aapresid.

En concreto, esta red nacional estará integrada por trampas cromáticas adhesivas y su propósito es “recopilar datos sobre la evolución de la población y la capacidad de transmisión de esta plaga en las diversas zonas productoras de maíz del país”.

“Tiene como objetivo principal generar información sobre la dinámica de vuelo e infectividad de D. maidis en diferentes regiones agroecológicas del país, para ponerla a disposición de los distintos actores involucrados del sector”, agregó la Asociación.

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UNA RED DE TRAMPAS CONTRA LA CHICHARRITA DEL MAÍZ

Además de Aapresid, el plan es impulsado por otras instituciones técnicas del agro argentino como la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (Aappce), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán y la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar).

El proyecto tendrá una duración inicial de 3 años y también se integrará el INTA, con el propósito de colaborar con la red, que está compuesta de tres pilares fundamentales:

  • Red de trampas centinelas (principales): esta red estará conformada por 450 trampas cromáticas adhesivas distribuidas en cinco regiones: Noroeste Argentino (NOA), Noreste Argentino (NEA), Zona Centro, Zona Núcleo y Litoral. Las trampas serán monitoreadas por personal técnico y profesional capacitado de las instituciones participantes, bajo la coordinación general de EEAOC y Maizar.
  • Red de monitoreo de infectividad de individuos: en 45 de los sitios clave y representativos se colectarán individuos adultos de D. maidis de forma secuencial y estacional para analizar mediante técnica molecular (PCR) la presencia y distribución nacional de los patógenos principales del complejo del achaparramiento entender la fluctuación infectiva estacional de las distintas zonas agroecológicas.
  • Red de trampas voluntarias: Esta red estará siempre abierta a la participación de cualquier persona, institución u organización que desee colaborar con el monitoreo. Los voluntarios deberán completar un curso de capacitación, contar con trampas pegajosas homologadas y registrar sus datos en una plataforma online, previa autorización de los coordinadores.

Desde Aapresid aseguraron que toda la información recopilada a través de esta Red Nacional de Trampas será procesada y los informes estarán disponibles públicamente en forma libre y gratuita en una plataforma online.

Se estima que los primeros datos se comenzarán a presentar a partir de julio. Además, se elaborarán reportes periódicos que serán distribuidos a todos los interesados.

UN ESFUERZO CONJUNTO PARA LA SALUD DEL MAÍZ

“Esta información permitirá a los productores, investigadores, técnicos y autoridades conocer la dinámica de vuelo de esta plaga y su infectividad para contribuir a su estudio y al desarrollo de pautas para su manejo y protección del cultivo del maíz”, insistió la Asociación.

También consideró que la creación de esta Red es “un esfuerzo conjunto para la salud del maíz del agro argentino” y que “es un ejemplo concreto del compromiso del sector agropecuario argentino con la producción sostenible”.

“La colaboración entre las diferentes instituciones involucradas y la participación activa de los productores u organizaciones voluntarios son claves para enfrentar de manera efectiva el desafío que presenta el Achaparramiento del maíz y su vector”, continuó Aapresid.

Y cerró: “Esta iniciativa ejemplifica la cooperación institucional necesaria para proteger el cultivo de maíz en Argentina, proporcionando información actualizada y regional, y permitiendo decisiones colectivas fundamentadas”.

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