Si bien las labores de siembra se desarrollaron con algunas dificultades, mostrando retrasos de importancia en algunas regiones claves, la situación no pasó a mayores, pudiendo cubrir prácticamente la totalidad de la superficie intencionada.
Por otro lado, el desempeño climático ha ido acompañando al crecimiento de los lotes, principalmente en el Medio – Oeste de EE.UU. región núcleo de producción sojera. Las temperaturas se tornaron templadas, ubicándose en un rango aceptable y por momentos en niveles inferiores al promedio, asegurando las condiciones de humedad en los suelos. Asimismo, el aporte de lluvias recibido permitió el rápido crecimiento de los lotes, dando lugar a rindes superiores al promedio en zonas puntuales.
Este favorable escenario para la producción norteamericana se trasladó gradualmente en el mercado, ejerciendo presión sobre los precios a medida que el contexto climático iba reafirmándose como alentador desde su implantación hasta el momento. Grimaldi Grassi

