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| Infocampo, noticias del campo

Un empresario que no vive colgado de la palmera

Juan José Chiaravalle, de profesión veterinario, ganó el premio al emprendedor agropecuario del Banco Francés en la categoría ¡§Ingeniosidad Empresaria¡¨. Su trabajo en el Molino La Palmera demuestra que todavía hay mucha gente que apuesta a seguir creciendo.

23.12.2005
Infocampo
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“Siempre estuve ligado al campo, soy productor de nacimiento, además del molino tengo tambo, crío animales y sin lugar a dudas hay que tener una cintura impresionante para salir airoso de todos los vaivenes de la economía argentina; en mis 58 años he visto y pasado demasiados cambios”, con esta simple frase Juan José Chiaravalle (en la foto a la izquierda), propietario del Molino La Palmera, ubicado en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, sintetiza el sentir de muchos empresarios agropecuarios argentinos que a pesar de todo buscan sobresalir y generar siempre innovación y trabajo. Una historia que no tiene desperdicios. Todo comenzó en el año 1989, en plena hiperinflación. Chiaravalle inauguró su propia fábrica de alimentos balanceados, que luego se llamó Molino La Palmera. Simultáneamente con esta actividad, Chiaravalle venía desarrollando su actividad de productor de leche en un campo de 500 ha en la zona de Pehuajó, pero en 1985, a causa de la inundación de la región, debió trasladar las vacas y la explotación a la zona de Pilar, creando en forma sucesiva cuatro tambos. Esta no es la única crisis que debió sufrir el propietario del molino: la llegada de la convertibilidad en 1992/93 generó una crisis en el ámbito agropecuario. Las dificultades financieras de sus clientes lo golpearon en pleno. Chiaravalle debió vender el campo de Pehuajó, la mayor parte de las vacas de sus tambos, que quedaron reducidos a uno de 50 vacas en la zona de Luján. Pero lo que da idea de la magnitud de la crisis que enfrentó fue la venta de su casa familiar en el centro de Luján, trasladando su familia a Buenos Aires. “Nunca paré de trabajar y de buscarle la vuelta, ahora estoy más afianzado, perola actitud del Gobierno Nacional es totalmente anti campo, sólo ponen palos en las ruedas a la gente que produce”, explicó Chiaravalle, un hombre que sabe cómo salir de una crisis, pero sigue sin entender por qué el Estado continúa dando la espalda.

×

Lo que falta

“Para que el sector agropecuario progrese faltan muchas cosas que están demasiado lejanas, no puede ser que no haya un Ministerio de Agricultura y Ganadería. Parece una broma que ahora aumenten el impuesto inmobiliario rural, al mismo tiempo que imponen el peso de faena, y mientras tanto las retenciones y el aumento de los insumos complican aún más la situación. Realmente no entiendo al Gobierno, el campo podría aun generar más riquezas, pero no lo dejan”, enumera Chiaravalle.

Yanina Otero

yotero@infocampo.com.ar

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Un empresario que no vive colgado de la palmera

Juan José Chiaravalle, de profesión veterinario, ganó el premio al emprendedor agropecuario del Banco Francés en la categoría ¡§Ingeniosidad Empresaria¡¨. Su trabajo en el Molino La Palmera demuestra que todavía hay mucha gente que apuesta a seguir creciendo.

23.12.2005
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“Siempre estuve ligado al campo, soy productor de nacimiento, además del molino tengo tambo, crío animales y sin lugar a dudas hay que tener una cintura impresionante para salir airoso de todos los vaivenes de la economía argentina; en mis 58 años he visto y pasado demasiados cambios”, con esta simple frase Juan José Chiaravalle (en la foto a la izquierda), propietario del Molino La Palmera, ubicado en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires, sintetiza el sentir de muchos empresarios agropecuarios argentinos que a pesar de todo buscan sobresalir y generar siempre innovación y trabajo. Una historia que no tiene desperdicios. Todo comenzó en el año 1989, en plena hiperinflación. Chiaravalle inauguró su propia fábrica de alimentos balanceados, que luego se llamó Molino La Palmera. Simultáneamente con esta actividad, Chiaravalle venía desarrollando su actividad de productor de leche en un campo de 500 ha en la zona de Pehuajó, pero en 1985, a causa de la inundación de la región, debió trasladar las vacas y la explotación a la zona de Pilar, creando en forma sucesiva cuatro tambos. Esta no es la única crisis que debió sufrir el propietario del molino: la llegada de la convertibilidad en 1992/93 generó una crisis en el ámbito agropecuario. Las dificultades financieras de sus clientes lo golpearon en pleno. Chiaravalle debió vender el campo de Pehuajó, la mayor parte de las vacas de sus tambos, que quedaron reducidos a uno de 50 vacas en la zona de Luján. Pero lo que da idea de la magnitud de la crisis que enfrentó fue la venta de su casa familiar en el centro de Luján, trasladando su familia a Buenos Aires. “Nunca paré de trabajar y de buscarle la vuelta, ahora estoy más afianzado, perola actitud del Gobierno Nacional es totalmente anti campo, sólo ponen palos en las ruedas a la gente que produce”, explicó Chiaravalle, un hombre que sabe cómo salir de una crisis, pero sigue sin entender por qué el Estado continúa dando la espalda.

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Lo que falta

“Para que el sector agropecuario progrese faltan muchas cosas que están demasiado lejanas, no puede ser que no haya un Ministerio de Agricultura y Ganadería. Parece una broma que ahora aumenten el impuesto inmobiliario rural, al mismo tiempo que imponen el peso de faena, y mientras tanto las retenciones y el aumento de los insumos complican aún más la situación. Realmente no entiendo al Gobierno, el campo podría aun generar más riquezas, pero no lo dejan”, enumera Chiaravalle.

Yanina Otero

yotero@infocampo.com.ar

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