La problemática sobre el control de malezas, sobre todo en el último tiempo donde varias de las especies generaron resistencia a diferentes principios activos, no es un fenómeno sólo de acá, sino que en otros países la situción es peor. En Estados Unidos hay 145 especies resistentes y en Australia, 69. En cambio, en la Argentina hay 12 especies declaradas.
En este contexto, toma relevancia la experiencia del profesor de Ciencia de las Malezas en la Universidad Estatal de Co- lorado, Phil Westra quien disertó en Buenos Aires.
El investigador, quien realiza anualmente más de 50 ensayos a campo de herbicidas en soja, maíz, trigo, girasol, poroto, cebada y barbecho químico, trajo la experiencia de su país de origen y expuso sobre la situación de malezas resistentes y las estrategias de control que se realizan allí, especialmente Amaranthus palmeri, para aprender y no cometer los mismos errores, ya que en nuestro país también se declaró resistente a inhibidores de ALS.
“Si bien esta última maleza es la que más superficie ocupa en nuestro país, afectando principalmente a la soja y al algodón del sur, también tenemos problemas con morenita (Kochia scoparia)”, indicó.
Y agregó que el problema de resistencia en Estados Unidos de Amaranthus palmeri data del año 2005.
“A medida que se reducía drásticamente la proporción de habitantes de los EE.UU. involucrados en la producción agrícola, dejaron de ser aceptables las limitaciones de la labranza mecánica para el control de malezas, en términos de costos y tiempo”, recalcó en cuanto uno de los factores que han propiciado el desarrollo de malezas resistentes a herbicidas en su país.
Así, ayudaron a resolver gran parte de estos problemas, al permitir a los productores cubrir más terreno con mayor rapidez y, a menudo, de manera más económica.
“El desarrollo de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas simplificó aún más la producción de la mayoría de los principales cultivos. Esto tuvo la desafortunada consecuencia de con- vertir a la mayor parte de la superficie agrícola de los Estados Unidos en un gran experimento para la selección de individuos o especies”.
En esta línea resaltó que, hasta que se generalizó el problema, muchos productores habían subestimado el alcance de las malezas resistentes. En este punto, el especialista señaló que la Argentina está atrasada aproximadamente 4 años con respecto a Estados Unidos.
Por ejemplo, especificó, la maleza mo- renita aún se puede controlar con diferentes modos de acción, mientras que en su país se hizo resistente a herbicidas como atrazina, dicamba, al grupo de las ALS, 2,4D y ahora contra glifosato.
“Ustedes (por Argentina) tienen la posibilidad de aprovechar y aprender de nuestros problemas.”
Con respecto al control de las malezas, el doctor destacó la importancia de la rotación de cultivos, la utilización de mezclas de herbicidas con diferentes modos de acción (no dependiendo de un solo producto), y una adecuada identificación de las malezas para utilizar la mezcla adecuada. Además, destacó la importancia de las prácticas culturales como la siembra de cultivos de cobertura (sobre todo centeno).
Para que no se cometan los mismos errores que en el país americano, Westra enumeró que hay que monitorear y recorrer agresivamente los lotes de producción para detectar problemas de control de malezas tan pronto como sea posible. En cuanto al futuro, relató que las nuevas tecnologías basadas en la biología molecular y el genoma de las plantas están siendo activamente investigados como posibles nuevos métodos de control de malezas.
“También las tecnologías de telede- tección y control de precisión pueden ayudar a resolver los problemas que actualmente enfrentan los agricultores”, indicó. Por último, Westra afirmó que en EE.UU. combaten la resistencia de malezas en conjunto entre profesores, agricultores, asesores y compañías.

