Tras más de seis horas de negociaciones la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa Metalúrgica (CAMIMA), la Cámara Argentina del Acero (CAA) por un lado, y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) representada por Antonio Caló, no llegaron a limar diferencias.
La decisión oficial se produjo ante la amenaza de un paro de actividades anunciado por la UOM.
Con la mediación de la viceministra de Trabajo Noemí Rial, ambas partes estaban separadas por unos 3 puntos de diferencia en cuanto al incremento para este año.
Por un lado, la UOM reclama incremento del 23 por ciento, y acepta dos cuotas este año acumulativas, mientras los empresarios ofrecen un 20 por ciento, con una cuota de 12 en abril y otro ocho por ciento en setiembre, no acumulativos.
El escenario se completa con una cifra no remunerativa de 300 pesos, que se iría acumulando de a 100 pesos al salario remunerativo por mes o bimestre.
La discusión había arrancado con un ofrecimiento de 15 por ciento de la parte empresarial y un reclamo de 25 por ciento por el lado de los trabajadores.
La paritaria metalúrgica es referente para el sector industrial en su conjunto y es otro de los sectores mas seguidos detenidamente por el gobierno.
Precisamente, la Unión Industrial Argentina (UIA), en donde se encuadra ADIMRA y la CAA, trató hoy en su reunión quincenal de Junta Directiva la cuestión de las negociaciones salariales.
“Los diferentes sectores comentaron el estado de las negociaciones paritarias. En general, se expresó la preocupación por el impacto que pueden tener estas negociaciones en los sectores transables, los cuales integra la industria”, indicó la UIA.
En un informe de la reunión, se señala que “se destacó la expectativa por la participación de la comisión gubernamental integrada por los Ministerios de Trabajo y de Industria y la Secretaría de Competitividad del Ministerio de Economía”.

