“Papa, te llamas papa y no patata, no naciste castellana: eres oscura como nuestra piel, somos americanos, papa, somos indios”, enuncia el primer párrafo de la Oda a la Papa de Pablo Neruda. Pero además de sus manifestaciones artísticas, el interés por este cultivo tradicional alcanza a su desarrollo tecnológico. De hecho, en el INTA Abra Pampa, Jujuy, sanearon cinco variedades de este cultivo tradicional y aumentaron, así, su rendimiento.
Alberto Andrade, técnico del INTA Abra Pampa, aseguró que “las papas andinas libres de virus restituidas en la región, bajo condiciones óptimas, permitieron pasar de una producción de 3 a 40 toneladas por hectárea, es decir se aumentó su rendimiento 13 veces, alcanzando a aquellas con fines comerciales como la spunta o la kenebec”.
“El proceso de saneamiento –detalló Andrade– consistió en un procedimiento que incluyó el cultivo de las plantas bajo una temperatura alta y constante durante 30 días, lo que técnicamente se conoce como termoterapia, posteriormente se realizó el cultivo de meristemas –tejido que se encuentra en las axilas de las hojas apicales y laterales de las plantas–. Como consecuencia, se obtuvo el material madre que, más tarde, se multiplicó por micropropagación. Luego, el material limpio se sembró en invernaderos y se obtuvieron semillas pre básicas que fueron restituidas a los productores de la zona”.
Se trata de la collareja larga, la moradita, la collareja redonda, la tuni morada y la chacarera. Son cinco variedades andinas cuya principal característica es la diversidad de formas, colores y calidad nutricional y, a partir de esta innovación, también el alto rendimiento.
Mediante este minucioso trabajo de biotecnología, el organismo restableció el potencial de producción de estos tubérculos a más de 100 familias de la Puna y Quebrada de Jujuy. Un logro que se realizó con la colaboración del Instituto de Biología de la Altura y Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy y el INTA Balcarce.

