Compras de trigo, soja y carne, principales productos vendidos por los paraguayos a los brasileños, ganaron fuerza, mientras la exportación brasileña de máquinas y equipos, principalmente los que se utilizan en la producción agrícola, cayeron en el período.
Sin embargo, los especialistas atribuyen el cambio a una fluctuación económica. Consideran que el tema político no habría influido en el rumbo de las relaciones comerciales, que siguen favorables a Brasil.
Desde julio del año pasado a febrero de este año, último mes en que el ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior divulgó datos, Brasil exportó u$s 1.800 millones a Paraguay. El monto es 8 por ciento inferior al verificado en igual período del año pasado. La reducción acompañó el retroceso de 9 por ciento que registraron las exportaciones globales brasileñas en el período.
Lo que se mantuvo fuera de la tendencia del comercio exterior general fueron las importaciones provenientes del país vecino, que crecieron 33 por ciento y alcanzaron u$s 736 millones en los mismos ocho meses. A pesar de achicarse, el superávit brasileño fue de u$s 1.100 millones.
El presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), José Augusto de Castro, observó que Brasil anticipó la venta de soja a comienzos de 2012 en función del buen precio en el mercado mundial, lo que forzó al país a comprar más de Paraguay al final del año. Carne y trigo respondieron a un aumento de la demanda interna.
?Somos complementarios en la cadena agrícola con Paraguay. Así es la relación comercial. Fue nulo el efecto del cambio de gobierno. La fluctuación respondió a la dinámica económica, y no a la política?, dijo De Castro.
La caída en las exportaciones, por otro lado, ocurrió especialmente en el segmento de máquinas que Brasil provee para la producción agraria paraguaya. En un año, en el período de julio a febrero, las ventas bajaron de u$s 85 millones a u$s 28 millones.
?La lógica sería aumentar las ventas, porque allá están produciendo más?, dijo De Castro, para quien las máquinas brasileñas perdieron espacio ante competidores asiáticos, como China.
La sanción del Mercosur a Paraguay -el país fue suspendido de las reuniones y decisiones del bloque hasta abril de este año, en razón del juicio político de Lugo, que fue sustituido por Federico Franco- no afectó el comercio con Brasil, de acuerdo a Ricardo Sennes, coordinador del Grupo de Análisis Internacional, de la Universidad de San Pablo (USP).
Sennes observa cierta inercia en el comercio internacional, en función de las barreras arancelarias brasileñas. ?Lo que ocurre en la relación es un estancamiento de la integración económica, que no se verá impactada por el cambio político. Lo que podría haber ocurrido, pero no fue así, era algún tipo de sanción al financiamiento brasileño a las líneas de transmisión que llevan energía de Itaipu a Asunción y están en construcción. Pero las obras siguen en curso con financiamiento del BNDES?, dijo Sennes.
La soja, el producto que más integra desde el punto de vista comercial a ambos países, siguió creciendo en el comercio bilateral. ?Los dos países están integrados en esa producción. Tanto que hay productores brasileños que plantan allá y traen la soja a Brasil. Esa dinámica no cambió?, evaluó Sennes.
Lo que sucedió en Paraguay fue un cambio de grupos de poder, cuando el gobierno de centroizquierda de Lugo, que no tenía la mayoría en el Congreso, perdió el respaldo del Partido Liberal, considerado de centro.
Los colorados, más conservadores, volvieron a tener más espacio político y ahora ensayan una reaproximación con Estados Unidos en las áreas de defensa y comercial.
?Lugo ponía más énfasis al intento de aproximarse a Brasil, pero siempre fuimos cerrados hacia Paraguay, más allá del sector agrícola. Hay una serie de productos, como el acero, plásticos y algunas máquinas que enfrentan barreras arancelarias altas para entrar a Brasil, a pesar de que Paraguay forma parte del Mercosur?, señaló Sennes.
Fuente: Infobae

