Básicamente la ley dispone que “los establecimientos comerciales y/o de servicios de la Provincia de Santa Fe deberán permanecer cerrados los días domingos” y los feriados nacionales del 25 de mayo, 20 de junio, 9 de Julio y 26 de setiembre, y desde las 18 hasta las 24 horas de los días 24 y 31 de diciembre, pero habrá excepciones.
Asimismo, los “shopping y/o galerías comerciales” van a poder abrir los domingos “siempre y cuando lo hicieren con recursos humanos provenientes de altas de primer empleo, convenios de pasantías y de programas de promoción de empleo tanto nacionales como provinciales. En este caso deberán contar con autorización expresa del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Provincia, mediante Resolución fundada”.
El siguiente artículo excluye a los supermercados, los autoservicios, los hipermercados y megamercados que superen los 120 metros cubiertos de superficie (hasta esa medida podrán ser atendidos por sus dueños).
En cuanto a la municipalización, “la entrada en vigencia de la presente ley en cada municipio y comuna deberá decidirse por una ordenanza de adhesión la que podrá regular los alcances de su aplicación en función de las particularidades de cada localidad”.
Al respecto, el gobernador Bonfatti anunció que no vetará la ley.
Serios incidentes:
Cuando corrió la noticia que el Descanso Dominical era ley, manifestantes que se encontraban afuera de la Legislatura y que se expresaban en contra de la misma causaron incidentes y destrozos.
Estos corrieron hacia los laterales y causaron daños en el ala este y oeste del edificio, donde se encuentran las cámaras de Senadores y Diputados, respectivamente. También fueron a la parte trasera y dañaron la puerta de ingreso que se encuentra sobre calle 3 de Febrero.
Los manifestantes, que en su mayoría tenían puestas remeras de Coto, también tiraron piedrazos contra las oficinas, viéndose afectadas las oficinas del oficialismo en la Cámara Alta, las que sufrieron la rotura de sus vidrios.
En este sentido hay que destacar que hubo mucha fortuna ya que no hubo lesionados, ya que uno de los vidrios de la oficina del senador Felipe Michlig fue destrozado y una astilla de un tamaño importante cayó sobre un asiento donde estaba uno de los colaboradores del senador, quien afortunadamente no resultó herido, pero sí terminó cubierto de astillas de vidrios.
También hubo una “lluvia” de huevazos: no quedó pared del edificio que no esté manchada por los huevos que arrojaron en la protesta que, dicho sea de paso, los huevos tenían fecha de vencimiento, de acuerdo a lo que se pudo comprobar en los maples que quedaron tirados en la calle.

