En el día de ayer, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció un ambicioso paquete de rebajas tributarias, reducciones en los costos de producción y ampliación del crédito para apuntalar a su debilitada industria.
Como lo informa La Nación, se trata del tercer plan de desarrollo presentado por Rousseff en sus 15 meses de mandato.
En lo que respecta a las medidas tributarias, que supondrán una renuncia fiscal en torno a los u$s 5.500 millones anuales, se destaca la exención de impuestos a los salarios para los 15 sectores más afectados, entre los que se encuentran el textil, plásticos, calzado, material eléctrico, autopartes, servicios turísticos y telecomunicaciones.
Asimismo, habrá una rebaja variable del impuesto sobre productos industrializados en ocho sectores, principalmente línea blanca y muebles, que ya habían sido beneficiados por una quita tributaria temporal a principios de año.
Se reducirá también la carga impositiva sobre quienes inviertan en la construcción de puertos y ferrocarriles, así como en la ampliación de la banda ancha para Internet.
También se ofrecerán créditos en manos del Banco Nacional de Desarrollo Económico, de unos u$s 25.000 millones a tasas bajas, para proyectos de innovación; y se aumentarán los recursos del Programa de Financiamiento a las Exportaciones a u$s 1.722 millones.

