Por Ezequiel Cruz – director general de Grupo Cencerro
La planificación de la campaña gruesa plantea un desafío habitual en la gestión agrícola: cómo tomar decisiones operativas eficientes en contextos de incertidumbre. Por eso, hay algunos datos claves para la toma de decisiones.
Para ordenar este proceso, resulta útil analizar la relación entre el mercado de granos, la compra de insumos y el control presupuestario.
Entre las principales inquietudes que hoy tienen los productores, destaca la incertidumbre respecto a la adquisición de insumos. Muchos de ellos, tranqueras adentro, están analizando alternativas mediante el uso de las herramientas financieras.
El objetivo de estos es obtener respuestas a interrogantes estratégicos: ¿Es conveniente adelantar la compra de fertilizantes? ¿Resulta más rentable estructurar los pagos a cosecha? ¿Qué proporción de los insumos conviene adquirir en el presente y cuál diferir?
LOS NEGOCIOS DEL AGRO, EN MEDIO DE LA VOLATILIDAD
Dada la alta volatilidad e incertidumbre del mercado internacional, con especial foco en los fertilizantes, la mayoría de las empresas agropecuarias con grano disponible para liquidar están considerando calzar posiciones.
Anticipar la compra de insumos representa una medida estratégica fundamental para mitigar riesgos y blindar los costos de producción frente a cambios futuros.
En cuanto a la cotización de los granos, el mercado presenta tres escenarios bien definidos:
- Girasol: destaca en primer lugar con un precio muy atractivo.
- Maíz: se ubica en segundo término, mostrando un claro repunte en su valor.
- Soja: mantiene un buen piso en la actualidad, con un marcado potencial alcista hacia fin de año.
En resumen, si hoy toca vender granos para asegurar los fertilizantes, la estrategia ideal es arrancar por el girasol, seguir con el maíz y, en lo posible, aguantar la soja.
Con este panorama, lo recomendable es realizar un seguimiento riguroso de sus márgenes de rentabilidad y proyección de precios futuros mediante los presupuestos confeccionados previamente para la campaña 26/27.
Dicho control resulta indispensable para comparar cómo viene la campaña en comparación a lo planificado y ejecutar los cambios necesarios.
EL EJEMPLO DEL GIRASOL
La foto actual cambió significativamente respecto a lo que se planificó al inicio de la campaña. Muchos productores han tenido la intención de modificar el presupuesto del girasol para contemplar los buenos precios actuales.
Sin embargo, la realidad indica que, a menos que ocurra un evento disruptivo en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, es muy probable que estos valores sufran una baja.
A continuación, un ejemplo de presupuestos para girasol en empresas situadas en distintas zonas.
Las proyecciones para la inminente campaña gruesa indican una considerable expansión en el área sembrada de girasol.
Consecuentemente, este incremento productivo derivaría en un exceso de oferta, ejerciendo una fuerte presión bajista sobre las cotizaciones.
Paralelamente, hay que continuar con el monitoreo presupuestario de los demás cultivos. Las estimaciones indican que el maíz lograría consolidar sus niveles en el eje de los U$S 190 por tonelada. Respecto a la soja, las proyecciones sugieren mantener la cautela operativa para capitalizar eventuales repuntes en su cotización durante los próximos meses.
En un contexto de alta volatilidad, la clave pasa por apoyarse en los datos y no en la intuición: darle seguimiento continuo a los costos, adaptar la estrategia comercial según la dinámica de cada grano y mantener la disciplina presupuestaria.

