Publicidad Cerrar X

Con la rentabilidad frenada, el Valle de Uco pide asistencia para la producción

Catalogada como una de las zonas más fértiles de Mendoza, productores frutícolas y vitícolas reclaman más atención por parte de las políticas estatales. Caídas en los precios y subas en los costos, se tratarán en conjunto.

infocampo

Durante muchos años puesto como modelo de la reconversión vitivinícola y mirado por los inversores por lo cotizado de sus tierras tanto para el negocio del vino como el frutícola, ahora la imagen del Valle de Uco parece demasiado remota de aquella, según publicó Los Andes. 

Insumos que se encarecen hasta llegar a duplicarse en un año, sueldos que la escasa rentabilidad no alcanza a solventar porque los precios son los mismos o, en algunos casos, se deprimieron y superficies productivas que a veces se reducen, hacen subir el piso de los productores en materia de costos mientras el techo cambiario permanece rígido; pinceladas de la pálida postal de hoy.

Una postal que los productores tupungatinos, tunuyaninos y sancarlinos quieren modificar. La preocupación y, según dicen, la falta de respuestas del Gobierno provincial ante reiterados planteos, ya disparó una reunión de las Cámaras de Agricultura de Tupungato y Tunuyán para el jueves 13. La iniciativa ya cosechó apoyo por parte de otras entidades zonales, como la de San Rafael y la Cámara de Productores de Rivadavia. 

“Los problemas coyunturales, como la cuestión cambiaria, la inflación y el acceso a financiamiento, se han vuelto estructurales. En algunas cosas necesitamos que la Provincia nos acompañe y en otras que responda”, coinciden representantes de distintos rubros. Llevado a una ecuación, sería algo así como costos de salarios + insumos caros + precios bajos + tipo de cambio = menos renta y erradicación de superficie productiva.

“El problema se remonta a 2010 de la mano de una inflación brutal en los costos, que ha descapitalizado a las pequeñas bodegas trasladistas y a muchos productores. No pedimos subsidios ni que nos compren tarjetas para un almuerzo sino que el productor pueda mantenerse después de la cosecha”, dice Horacio Meli, titular de la Cámara de Agricultura e Industria de Tupungato.

Desde la entidad aseguran que la problemática es común a otros sectores, y evalúan el efecto en la erradicación de montes frutales, sobre todo de cerezos y perales. El ejemplo de agroquímicos que treparon de $ 86 la bolsa a $ 260 en poco tiempo es todo un indicador, como también los $ 0,10 por kilo que llegan al bolsillo del productor de tomate, o los $ 0,70 al de papa.

“Los planteos llegan pero hay una cantidad de problemas que escapan a las posibilidades de la Provincia, como la cuestión cambiaria, comunes a las economías regionales. Y otros locales sobre los que no hubo celeridad de respuesta o herramientas insuficientes”, asegura Alberto Carleti, productor de cereza y director de economías regionales de la FEM (Federación Económica).

Meli es crítico. “No hay respuestas. Falta un diálogo fluido e ideas nuevas, orientadas a financiamiento de inversión y a un plan estratégico del Valle de Uco”. La versión oficial no se hizo esperar.

El dólar y algo más

En su finca, Nelson Piamarini y su hermano Diego lograron cosechar un 20% menos pera que en 2012 y asegura que apenas un 40% pudo ser exportada por los daños climáticos y la plaga Carpocapsa. Es directo: “Compramos insumos a dólar informal y vendemos la fruta al dólar oficial”.

Como otros fruticultores y viticultores, la incidencia de la mano de obra (un 70% en su caso) y la disponibilidad por el tironeo con las asignaciones universales es otra preocupación. Tanto que ya motivó una reunión de Aspeff (Asociación de Productores y Exportadores de Fruta Fresca) tras un Convenio de Corresponsabilidad Gremial que permita diferir pago de obligaciones patronales.

Piamarini coincide con Meli en la necesidad de crédito, pero destaca lo inconveniente de las condiciones. “Hay oferta pero el escenario actual comercialmente no alienta a tomarlos” analiza.

La relación egresos-ingresos parece no cerrar. Mientras un productor calcula en $ 6.000 el costo laboral por empleado, este año algunos percibieron menos por su uva (hasta $ 4,70 por kilo de Malbec) y en más cuotas (de 6 cuotas pasó a 8).

Carleti advierte un decrecimiento de la superficie cultivada de algunas frutas como la cereza: de unas 1.200 hectáreas en 2010 “hoy no debemos superar las 800. Para llegar a 2.000 se necesita reconvertir hacia variedades más productivas. Y, por lógica, financiar nuevas tecnologías”. El panorama del sector muestra una cosecha 50% más pobre con precios internacionales muy favorables pero costos altos, que Chile, con 15 millones de caja, aprovecha. Lo que se dice, baja competitividad. 

“La manzana prácticamente se perdió y la pera va en el mismo camino, ya que el atraso cambiario se siente más”, afirman los directivos.

Piamarini da fe de ello. Dice que ya no puede costear el sistema de mitigación para Carpocapsa que le exige Brasil, el principal mercado de la pera mendocina. Y aunque señala la necesidad de invertir en malla antigranizo y la reconversión varietal, cree que  “con precios que no repuntan, esta temporada habrá una tendencia a la sobreoferta de fruta”.

Sumate a nuestro canal de Whatsapp

🌾 ¿Querés estar siempre informado? Seguinos en WhatsApp y recibí alertas personalizadas del campo, al instante.
¡Mantente al tanto de las últimas noticias y actualizaciones en tiempo real!

Seguí leyendo:

Temas relacionados:

×