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En la zona núcleo terminó una cosecha de soja “muy difícil”, pero con buenos rindes

En la principal región productiva, el promedio de rendimiento de la soja fue 40,5 qq/ha. Así, el volumen producido llegó a 17,9 millones de toneladas, en línea con las últimas campañas en la región, pese a una fuerte caída en la siembra.

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La cosecha de soja finalizó en la zona núcleo y, si bien se trató de una campaña por demás compleja, los rindes acompañaron.

Según calcularon desde la Guía Estratégica del Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), de las 5,01 millones de hectáreas que se contabilizaban al comienzo de la campaña 2023/24, en realidad se implantaron 450.000 hectáreas menos

Es la superficie que finalmente terminó cubierta con maíz y que fue 500.000 hectáreas superior a las previsiones iniciales, de acuerdo con otro informe reciente de la GEA.

Maíz: una “ecografía” de la zona núcleo detectó aumentos en la siembra de hasta 84%

En este marco, el secreto del éxito de la soja fue la mejora en los rindes. En promedio, en la zona núcleo se llegó a 40,5 quintales por hectárea (qq/ha), cuando se esperaban 37 qq/ha.

Con este desempeño, el volumen acumulado de producción fue de 17,9 millones de toneladas, cifra que se ubica apenas 300.000 toneladas por debajo del promedio de los últimos 15 años.

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BUENOS RINDES EN SOJA, PESE A LOS GOLPES DEL CLIMA

Un problema a la hora de la cosecha fue el retraso provocado por las lluvias de marzo, abril y principios de mayo.

El impacto en el poroto fue por demás visible, con severos problemas de calidad en las zonas más afectadas a partir de infección de hongos como Cercospora y pérdida de rinde en las zonas que recibieron más de 300 a 350 milímetros. 

En paralelo, se sumaron la retención de hojas  y tallos verdes en lotes muy afectados por el calor. En este contexto, desde la BCR reconocieron que “la trilla continuó como se pudo, incluso entrando a los lotes condiciones sin piso y con humedad del grano muy por encima del óptimo”.

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Ante esta situación, las plantas estaban en condiciones muy vulnerables y las pérdidas por desgrane iban en aumento. El freno de las lluvias en mayo permitió terminar la cosecha, pero con un atraso de casi 30 días respecto al promedio de las últimas cinco campañas.

QUE PASARÁ CON EL TRIGO

Por otra parte, la GEA confirmó que la siembra del trigo 2024/25 ya comenzó y mencionó que las perspectivas siguen mejorando.

La semana pasada se hablaba de un 8% más de superficie destinada al trigo, luego del 5% inicial, y ahora la expectativa de crecimiento trepa al 10%.

“En los últimos días se han incrementado las consultas de los productores para seguir sumando hectáreas“, señalaron desde la entidad.

La buena relación de precios entre insumos y productos se nota al momento de tomar las decisiones productivas y se espera que las siembras se lleven a cabo con buenas dosis de fertilización.

La fina arranca con todo: la suba del trigo y la baja de los insumos reactivaron el mercado de fertilizantes

Respecto a la siembra en varias localidades de la zona núcleo, los técnicos de la BCR advirtieron que “si bien hay humedad en el perfil, la humedad en la cama de siembra alcanza para dos semanaspor lo que se intenta aprovechar al máximo estas jornadas”.

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