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La degradación de los suelos y sus consecuencias

Maximiliano Eiza
Maximiliano Eiza

Investigador del INTA en manejo y conservación de suelos, evaluación de la calidad y salud del suelo y recuperación de suelos degradados

Los asesores, productores y dueños de establecimientos agrícola-ganaderos no han tomado real conciencia de la gravedad del problema de la erosión hídrica. ¡Es momento de hacerlo!

Suelos INTA Erosion
06.01.2020

Pocas personas saben que los suelos son un recurso natural no renovable, ya que se necesitan más de 1.000 años para que se forme un centímetro de suelo. Es la base del sistema alimentario, ya que de él provienen directa o indirectamente el 95% de nuestros alimentos.

El suelo como motor de la producción de alimentos, fibras y biocombustibles debe ser preservado para neutralizar los procesos de degradación como lo es la erosión hídrica. La erosión hídrica es el desprendimiento, transporte y sedimentación del suelo, por medio del agua de las precipitaciones y del riego. Su impacto afecta al valor del propio campo, genera pérdidas graves de productividad, ocasiona gastos de mitigación y reparación en el sitio, produce daños en infraestructuras y caminos y reduce el valor patrimonial de conservación para futuras generaciones. Sin embargo, los asesores, productores y dueños de establecimientos agrícola-ganaderos no han tomado real conciencia de la gravedad del problema. ¡Es momento de hacerlo!

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La demanda mundial de alimentos crece de manera sostenida, asociada al crecimiento continuo y acelerado de la población mundial. Según la FAO, la cantidad de habitantes en el mundo se incrementará en 2.000 millones durante los próximos 30 años, pasando de 7.700 a 9.700 millones en 2050. El suelo es el motor de la producción de alimentos, fibras y biocombustibles que esa población demanda y, por lo tanto, debe ser preservado. La presión ejercida por la producción agropecuaria sobre el recurso suelo, ha conducido procesos de degradación como: erosión, desertificación, contaminación, compactación, acidificación, salinización, urbanización, pérdida de fertilidad, y condiciona directamente el cambio climático. Estas degradaciones están siendo causadas principalmente por actividades agrícolas, ganaderas y forestales que utilizan técnicas inadecuadas (la labranza, el monocultivo y el sobrepastoreo entre otras), con consecuencias negativas no solo productivas, sino también por su impacto en la calidad de vida de quienes la habitan.

La erosión hídrica es la de mayor gravedad, no sólo por el impacto visual, sino por las diferentes consecuencias que genera, en la mayoría de los casos irreversible. La erosión hídrica es el desprendimiento, transporte y sedimentación del suelo, por medio del agua de las precipitaciones y del riego. Su impacto afecta al valor del propio campo, generando pérdidas graves de productividad y ocasionando altísimos costos económicos y sociales. Dependiendo del ambiente en el que se encuentre y del tipo de suelo, pérdidas mayores a 1 Tn ha-1 año-1 podrían ser consideradas irreversibles debido a las bajas tasas de formación del suelo. Pocas personas saben que los suelos son un recurso natural no renovable, ya que se necesitan más de 1.000 años para que se forme un centímetro de suelo. La erosión acelerada del suelo puede tener consecuencias desastrosas para todos. Si no actuamos ahora, más del 90% de los suelos de la Tierra podrían degradarse para 2050.

La pérdida de suelo constituye impactos directos e indirectos sobre su productividad, daños al ecosistema natural, cursos de agua, rutas y a la población. El impacto en la producción se produce por remoción de la materia orgánica y de nutrientes de la capa más fértil, disminución de la profundidad de enraizamiento y de la capacidad de retención de agua (stress hídrico, inundaciones y deslizamientos de tierra). Los rendimientos agrícolas podrían reducirse hasta en un 50% y los cultivos serían de menor calidad. Los ecosistemas son alterados, ya que los nutrientes del suelo junto a agroquímicos, son transportados y los sedimentos depositados pueden acumularse en embalses o anegar ríos y arroyos. El suelo captura, almacena y filtra el agua, de modo que cuando se erosiona, deja de cumplir con esta función y la calidad del agua potable en las tierras bajas puede disminuir. Además, con menos suelo para absorber las lluvias torrenciales, las inundaciones pueden volverse más frecuentes e intensas.

Debido a que la erosión hídrica es un proceso local, pero de implicancia regional, es conveniente analizarla en el marco de las cuencas hidrográficas. El impacto de la degradación tiene distintos componentes: 1) costo privado del daño en el sitio; 2) costo privado de mitigación y reparación en el sitio; 3) costo social del daño fuera del predio; 4) costo defensivo para mitigar el daño fuera del predio y 5) costo de la pérdida de valor patrimonial de conservación para generaciones futuras.

El sudeste bonaerense en general y el partido de Balcarce en particular presentan graves problemas de degradación de sus tierras. Por los motivos antes mencionados y por encontrarnos ante un proceso de degradación acelerado y generalizado, es necesario conocer de manera urgente el estado actual del recurso suelo. La educación, la promoción y las acciones concretas sobre el terreno son la mejor manera de mantener la salud de los suelos. Es imprescindible iniciar acciones de recuperación y fomentar entre asesores, productores y dueños de establecimientos, manejos agrícolas y ganaderos adecuados e implementar prácticas conservacionistas. Investigadores de Conservación de Suelos y Agua de la Unidad Integrada Balcarce (INTA-FCA) junto a la AER Balcarce están desarrollando experiencias en el diagnóstico y la recuperación de campos con niveles de degradación, mediante la aplicación de diferentes técnicas. Las acciones iniciadas entre ambas dependencias del INTA permitirá la llegada a los demandantes e involucrados en la producción agropecuaria que requieran ayuda a través de la Agencia de Extensión Balcarce.

Durante las próximas semanas, técnicos de la AER y EEA INTA Balcarce tomarán contacto con responsables de producción de establecimientos con riesgo de erosión hídrica a fin de establecer entrevistas que permitan concretar un relevamiento completo del partido. Estas acciones se enmarcan en el proyecto nacional de INTA recientemente aprobado “Desarrollo y aplicación de tecnologías para el control de la erosión y degradación de suelos”.

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Es momento de emprender acciones a fin de que los asesores, productores y dueños de establecimientos agrícola-ganaderos tomen real conciencia de la gravedad del problema.

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