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La escasez de soja obliga a las aceiteras a frenar sus operaciones

La sequía y el aumento de las exportaciones a China complican el panorama industrial a los productores de aceite de soja, cuya capacidad ociosa se incrementó al 35%.

Más plantas aceiteras debieron frenar su producción por la escasa disponibilidad de soja. Al cierre temporal de las operaciones en las empresas Patagonia Bioenergía, Buyatti y Vicentín durante el último semestre del año pasado, se sumó ahora la planta de Bunge ubicada en Puerto San Martín, en la provincia de Santa Fe, que debió detener una de sus dos líneas de producción.

“Tuvimos que cortar una línea de producción porque el volumen de cosecha fue mucho menor a la esperada por culpa de la sequía”, explicó Ariel Lascano, gerente de Bunge. Al haber menos volumen de molienda hubo una disminución en la actividad que se resintió en todo el cordón industrial.

“Hay una planta parada y estamos en etapa de mantenimiento anual, aprovechamos para dejar la planta en condiciones. No hemos resentido puestos de trabajo, sino que los seguimos manteniendo, es un compromiso que asumimos”, aclaró Lascano.

Según publicó El Cronista, pese a todo, desde Bunge consideran que este año será positivo. “Si todo acompaña, somos optimistas que será un buen año y comenzaremos nuevamente a funcionar con normalidad”, comentó Lascano.

De acuerdo a un comunicado de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), la elevada capacidad ociosa constituye el principal problema que conduce a la paralización de algunas plantas o líneas de producción industrial. Esto se debe, explicó, a que en los últimos años el aumento de la producción de la oleaginosa y de la capacidad de molienda fueron acompañadas por el crecimiento de las exportaciones de poroto de soja principalmente a China, que utiliza barreras arancelarias para generar artificialmente su propio polo productor.

De este modo, precisó el comunicado, aumentó la capacidad ociosa en la industria desde el 14% de comienzos de la década pasada hasta el 35% proyectado actual, lo que conspira con la aspiración de industrializar la ruralidad, se quejaron los industriales del aceite, nucleados en Ciara.

“Esto se da, además, en un contexto de incremento de los costos internos, mayores controles aduaneros que retrasan la logística, paralizaciones portuarias por conflictos sindicales y la menor producción obtenida la última cosecha, agregó.

“De hecho, por la aplicación por parte de la Aduana de sobre-controles desde el 12 de octubre pasado, los puertos y la exportación registran dificultades y demoras en los embarques de productos agroindustriales, lo cual ocasiona sobrecostos que afectan la competitividad de productos argentinos en el exterior”, advirtió Ciara.

Según información portuaria, fueron afectadas 5 millones de toneladas por atrasos ocurridos del 12 de octubre al 30 de noviembre pasados por esos sobre-controles. En los últimos dos meses, de los 347 barcos que recalaron en la región, 209 (el 60%) sufrieron importantes demoras, sobre todo por supervisión de cada permiso de embarque por el sistema de calado o kraft survey.

Ciara se refirió también al anuncio no concretado de restablecer el sistema de admisión temporaria de granos para su industrialización en la Argentina y posterior exportación con valor agregado nacional.

“Había sido suspendido en 2009, se reglamentó con condicionamientos que, en la práctica, volvieron a paralizar el mecanismo, afectando por tanto a la industria de molienda y producción de aceites””, advirtió la cámara.

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