En el marco del Foro Mundial del Maní 2012, realizado en la ciudad de Amsterdam, Holanda, especialistas y delegados de más de 35 países vinculados a la producción de maní disertaron sobre las últimas investigaciones y beneficios, consumo y mercado, y seguridad alimentaria.
Mark Manari, especialista en pediatría de la Universidad de Washington y director de programas de ayuda en África, explicó los formidables resultados obtenidos con un alimento elaborado a base de pasta de maní en el tratamiento de niños con desnutrición severa.
Por su parte, la doctora Nino Binns, consultora en asuntos regulatorios y profesora de la Universidad de Ulster (Irlanda) expuso sobre las oportunidades que hoy tiene la industria manisera para lograr la aprobación del etiquetado de sus productos como alimentos funcionales y saludables, al amparo de la evidencia científica disponible.
Patricia Kearney, ex directora de asuntos nutricionales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) y experta en alimentación y dietología, puso énfasis en los estudios desarrollados por universidades de Europa y Estados Unidos. Estos demuestran que el consumo de maní y productos derivados ofrece beneficios extraordinarios para el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes y sobrepeso, entre otras, debido a su contenido de grasas insaturadas (denominadas grasas “buenas”) y elevada concentración de vitaminas, minerales y antioxidantes.
La producción mundial, de 34 millones de toneladas de maní en cáscara, se consume casi en su totalidad en los propios países productores. Sólo el seis por ciento se comercializa en el mercado internacional, informa el diario La Voz. De ese total, casi el 50 por ciento está en poder de la Argentina, en tanto que el resto se divide entre China, India, Estados Unidos y otros orígenes menores (entre ellos Brasil, Sudáfrica, Turquía, Nicaragua).

