El malestar de los empleados de Alco-Canale llegó ayer a su punto cúlmine ya que cuando arribaron a cumplir con sus funciones habituales, los trabajadores efectivos de la planta de Tupungato se encontraron con las puertas cerradas y la orden de la firma de no dejarlos ingresar. Temen que la empresa haya sido vendida a capitales extranjeros y que puedan perder definitivamente sus puestos de trabajo, según consigna el diario Los Andes.
Como medida de protesta, hicieron fuego para pasar el frío y se apostaron toda la mañana junto al portón de ingreso al establecimiento. La Subsecretaría de Trabajo labró un acta a la empresa.
El incidente de ayer se suma a una lista de irregularidades que los trabajadores de Tunuyán, Tupungato y General Alvear vienen denunciando desde hace tiempo. El argumento que vienen sosteniendo desde la empresa es que no reciben un crédito que tramitaron en la Nación.
“El lunes, el titular de Recursos Humanos habló con los trabajadores estables de Tupungato y les propuso que acordaran una suspensión de 10 días, hasta tanto llegue el salvataje gubernamental. Sin embargo, los empleados se negaron a aceptar la medida y hoy (por ayer) se encontraron con las puertas cerradas”, apuntó Marcelo Castillo, uno de los delegados gremiales.
Los empleados aducen que ellos han cumplido con su trabajo, pero que Alco Canale argumenta que está en crisis para no cumplir con los pagos adeudados. Lo cierto es que hay temporarios, sobre todo de Tunuyán, que llevan meses sin poder trabajar en la firma y han tenido que conseguir otros oficios.
Tenida por la mayor exportadora de conservas de la provincia, Industrias Alimenticias Mendocinas S.A. (Iamsa) -de la que forman parte los establecimientos de Alco y Canale- desde hace varios años busca reestructurar su deuda.

