Mientras se publican análisis sobre un efecto de crisis y destrucción de puestos de trabajo, la realidad de algunas empresas parece contraria a lo que se lee. A veces parece que la situación de catástrofe, en cambio, justifica algunas acciones por parte de empresas que de otro modo serían intolerables frente a la opinión pública en general y a los trabajadores en particular.
En este sentido, la empresa Quickfood comunicaba a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que se había desprendido de 168 empleados de los casi 200 que tenía en Martínez, y que no serán reubicados en la mudanza a la planta de San Jorge, Santa Fe. Ello amparándose en la “crisis” y tras justificar su decisión en “asegurar la sustentabilidad del negocio”, según informó a la entidad bursátil.
Como todo el mundo sabe se trata de la firma frigorífica propietaria de la marca “Paty” casi un sinónimo de hamburguesa para los argentinos y una de las principales adjudicatarias de la cuota Hilton desde hace mucho más que una década. El 90% del paquete accionario de Quickfood está en manos de la empresa BRF Brasil Foods S.A. su controlante.
La firma por su actividad entraría dentro de la “crisis” del sector de la carne que plantea la dirigencia ruralista con más de un centenar de plantas cerradas y miles de puestos de trabajo perdidos.
Según publicó El Enfiteuta, la noticia de la dueña de “Paty” fue recogida como una muestra del mal momento que vive la actividad en particular y de la economía en general. Uno infiere que si todo es como se dice, el valor de la empresa se debe haber derrumbado. De allí que El Enfiteuta echó un vistazo al valor de las acciones de la firma.
La sorpresa es que el precio de las acciones de Quickfood -lejos de entrar en caída libre- casi se duplicó en el último año. Mientras que en julio de 2013 el valor de las acciones era de 8,50 pesos en la Bolsa porteña, el viernes pasado habían cerrado a 16,45 pesos. Es decir que en doce meses crecieron 94%, pero llegó a valer más este mismo año.
En febrero pasado, cuando había una estampida de precios por la devaluación e incertidumbre con el dólar y se producía el relanzamiento de los “precios cuidados”, Quickfood llegó a cotizar a 21,5 pesos por acción. Esa cifra marcó un récord de precio para la firma y elevó el valor de la acción en un 153% en solo siete meses, para luego retrotraerse nuevamente.
La mudanza de la planta de Martínez a San Jorge en Santa Fe provocó la toma de la planta por los trabajadores en el mes de junio. Quickfood prometió inversiones en obras para ampliar la planta de San Jorge, mejorar la capacidad energética de la zona y compra de equipos. Mientras en Martínez producían en promedio 1.000 toneladas de hamburguesas por mes, en San Jorge el volumen ronda las 2.000 toneladas y se elevarían a 2.500 toneladas mensuales.
El río revuelto deja inadvertido el hecho de que Quickfood pagará salarios inferiores en San Jorge donde concentrará su actividad respecto de la plantabonaerense en Martínez y ni hablar del ahorro en alquileres. Además para la logística, desde Santa Fe están más cerca de un flamante centro de distribución de sus productos erigido en la provincia de Córdoba. Una reducción de costos para la empresa puede derivar en un aumento de su valor, no en una “crisis” para la microeconomía de la firma. Para los trabajadores, claro, es diferente.

