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Molienda argentina de exportación

La producción de aceite y harina de la oleaginosa colocan a la Argentina entre los oferentes más competitivos del mercado. Se estima que la UE aumente su volumen de compra. Los analistas auguran un futuro promisorio que contará con una mayor capacidad productiva

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29.09.2004 | Por Infocampo
Infocampo

En un mercado mundial signado por un movimiento pendular de apertura-protección en el que todos los países intentan resguardar sus industrias con aranceles a la importación, la molienda de soja argentina busca instalar aceite y harina a fuerza de calidad y competitividad en los principales destinos.

En mayo pasado se llegó al récord histórico de industrialización mensual de soja con 2,5 M de t, cifra que desplazó a los 2,4 M de octubre del 2003. Esta tendencia se corresponde con un movimiento de igual intensidad de las exportaciones de aceite y harina de soja, ya que 95% del producto obtenido en la industrialización interna de soja se destina al mercado mundial.

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“Esta es una tendencia que empezó hace un tiempo pero que se está afianzando porque se sigue aumentando la capacidad instalada dando más espacio para seguir en este desarrollo”, contó a Infobae, el analista de la corredora de cereales Panagrícola, Ricardo Baccarín. Y agregó: “Es una apuesta fuerte de la Argentina porque si uno se pone a pensar hubo una tendencia mundial en la que se pasó de importar aceite y harina de soja a poroto para proteger las industrias de cada país”. A pesar de esta preferencia de algunos mercados internacionales, igualmente la Argentina apuesta a “otros destinos asiáticos (no sólo China) en donde se busca que la eficiencia local justifique que se compre aceite y harina en vez de poroto”.

“Por más que pocos lo sepan, en este mercado, la Argentina es altamente competitiva”, aseguró Baccarín.

Respecto del mercado a futuro, Baccarín advirtió que “los aranceles a la importación de aceites, como impone la India, pueden alterar el panorama”. Asimismo, destacó que era importante, una vez plasmado el crecimiento de la molienda, seguir creciendo en términos productivos y consideró que para ello había que “adoptar biotecnología”.

El director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), Alberto Rodríguez, estimó que para la presente campaña la molienda será similar a la del año pasado y que el comportamiento de los importadores será el esperado, es decir, comportará un aumento en la demanda. “Habrá menos exportación de granos con respecto del año pasado por los problemas que estamos teniendo con China que generan inseguridad y afectan los envíos al gigante asiático”, dijo Rodríguez a infobae.

“Igualmente, el problema con China es coyuntural y van a seguir consumiendo grano y aceite de soja porque tienen restricciones en su modelo de producción que les impiden cubrir la demanda”, indicó.

Respecto de la posibilidad de que aumente la inversión para incrementar la molienda en la Argentina, el ejecutivo de Ciara dio su percepción: “El tema es determinar a futuro cómo se van a desarrollar las cosas y siendo optimista pienso que hay producción oleaginosa de países vecinos (Brasil y Uruguay) que puede engrosar el volumen de molienda de la Argentina”.

El contexto de demanda para la harina de soja enfrenta una buena perspectiva en el 2004/2005, ya que se espera un crecimiento muy significativo del consumo mundial de harinas oleaginosas en general.

Según las estimaciones, la Unión Europea, que es el principal importador mundial de harina de soja, aumentaría sus compras externas en el ciclo 2004/2005, consolidando el crecimiento registrado en el 2003/2004 e impulsado por una menor oferta doméstica de harina de colza.

Por el lado del comercio de aceite de soja las perspectivas de aumento son similares. El consumo mundial de aceite de soja se elevaría en el 2004/2005 a 32,9 M de t desde 31,5 M en el 2003/04. En tanto que el comercio totalizaría 9,9 M de t contra 9,2 millones. Sin embargo, en este caso la recuperación esperada en la oferta de producto debido a la normalización de las cosechas de soja en los principales exportadores, determinaría una baja relativa del precio del aceite de soja con respecto al resto de los aceites.

Estas perspectivas para el mercado mundial de aceite y harina de soja permiten vislumbrar para lo que resta del ciclo, y si no aparecen restricciones paraarancelarias en los principales importadores, el mantenimiento de un alto volumen de molienda mensual en la Argentina. Algo que mantiene viva la excelencia competitiva nacional.

Juan Ignacio Martínez Dodda

jdodda@infobae.com

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