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“No llamé a Massa ni tengo por qué hacerlo”

No hablan desde el cierre de listas, cuando se frustró un pacto; sospechas mutuas.

infocampo

No hablan desde el viernes 21 de junio, cuando el diálogo entre ambos para formalizar un acuerdo se esfumó. Desde entonces, Daniel Scioli se convirtió en “el” jefe de la campaña kirchnerista y un pésimo administrador, y Sergio Massa pasó a ser, inesperadamente, un ingrato y traidor para los otros, según publica La Nación.

Los dos políticos que coquetearon con sellar el mayor pacto político en contra de la presidenta Cristina Kirchner se convirtieron en tres meses y medio en protagonistas de una historia que mezcla celos, traiciones, desconfianzas y, sobre todo, aspiraciones personales enfrentadas.

Después de aquel viernes en el que terminó todo contacto, desde ambos lados no hicieron más que subir el umbral de descalificaciones, hasta entonces ocultas, por lo menos en público. “No lo llamé ni tengo por qué hacerlo”, se ataja Scioli cuando LA NACION le pregunta si volvió a hablar con Massa.

Para el gobernador, la mañana en la que lo recibió en su casa de Villa La Ñata antes de la presentación de candidatos, se trató de un “diálogo”. Para Massa, de un intento de “acuerdo político”. Más allá de las diferencias de interpretación de cada uno, aquel principio de negociación que había comenzado a las 8 de la mañana del jueves 20 de junio y se frustró 24 horas después, terminó por convencer a ambas partes de las sospechas y desconfianzas que se tenían.

Ya en frío, en el búnker del Frente Renovador dejaron de pensar que lo que frustró el acuerdo fue el miedo de Scioli a enfrentar a Cristina y hoy están convencidos de que lo único que buscó fue usar al tigrense para subirse el precio en su negociación con la Presidenta.

“Se cagó”, había sido la primera reacción de Massa cuando Scioli le anunció que no estaba dispuesto a cerrar ningún tipo de pacto que los uniera a ambos y al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Pero con el tiempo, y masticando bronca, la interpretación que hacen allegados al líder del Frente Renovador es bien distinta de la de entonces.

“Nos estuvo entreteniendo hasta horas antes y después se borró. Nos usó”, despotrica uno de los armadores del massismo que participó de aquellos diálogos calientes previos al cierre de listas.

Ya no quedan dirigentes aliados al hombre de Tigre que piensen que lo que frenó a Scioli fue el miedo al Gobierno. Ahora los embargó la sospecha de que lo que buscó fue presionar a la Casa Rosada con romper para entonces negociar en mejores condiciones con Cristina Kirchner.

La bronca es mayor dentro del equipo de Massa porque ya habían cedido. En el supuesto acuerdo, Scioli tenía un lugar privilegiado: sería el líder a la hora de anunciarlo y tenía la prioridad en el camino a la Presidencia para 2015. ¿Por qué Massa le regalaría ese lugar? “Porque entonces no estábamos seguros de cómo nos iría”, responden hoy, con la certeza del triunfo. “No se puede creer cómo nos mintió”, se lamenta otro dirigente de Tigre.

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