El entrenador del Seleccionado argentino Sub 17, Humberto Grondona, reivindicó la “sangre” de sus jugadores tras el escandaloso final en el clásico frente a Uruguay por el Sudamericano, y dijo preferir ir al Mundial que ganar el premio al juego limpio, según publicó Minuto Uno.
“No está bien lo que pasó, pero por lo menos tienen sangre y es bueno que tengan sangre”, sostuvo Grondona, hijo del presidente de la AFA, Julio Grondona, en torno a las cargadas que sus dirigidos le hicieron a los jugadores uruguayos al igualar un partido que parecía perdido tras ir un gol abajo y con dos jugadores menos.
Grondona dijo que estaba enojado con lo que pasó, inclusive con la patada salvaje que le dio a un rival el chico Matías Sánchez, y pareció molestarse cuando por el canal TyC Sports le recordaron que tiempo atrás los juveniles ganaban títulos y eran reconocidos por su buen comportamiento, en una clara referencia al ciclo que inició José Pekerman y cuya estela siguieron Hugo Tocalli y Francisco Ferraro.
“¿Qué querés? Lo único que falta ahora es que haya que ganar y que haya juego limpio. Dejame ir al Mundial y que el juego limpio se lo den a Ecuador”, respondió.
Siguiendo con su justificación, Grondona contó antecedentes de un torneo anterior del que supuestamente venía la pica con Uruguay, cuestionó a los árbitros por no estar en condiciones de dirigir a chicos de 15 ó 16 años, y acusó al banco de suplentes uruguayo de decirle cosas a los argentinos durante los saques laterales.
Al final, y cayendo en la cuenta de sus declaraciones no eran las más afortunadas, Grondona intentó “bajar un cambio” y culminó: “Intentaremos ganar también el Fair Play”.

