“Renzo es un tigre. A cada pinchazo responde con una sonrisa. Nosotros le hablamos y le decimos que es lo mejor para él y él nos demuestra que lo entiende”, explicó su abuela, en la puerta del Hospital Garrahan, donde está internado el menor.
Rezo será sometido a las últimas pruebas para determinar si el corazón que le fue trasplantado la semana pasada toma la fuerza necesaria para trabajar sin asistencia mecánica.
De acuerdo a la explicación de los médicos, el nuevo corazón “no cubre las necesidades que hoy tiene Renzo”. “Comprime bien pero a la hora de expulsar la sangre no lo hace con la fuerza que el cuerpo de Renzo necesita”, precisó la mujer a la prensa. Y ejemplificó: “Renzo hoy es una Ferrari con el corazón de un Fiat 600”.
La abuela del niño aclaró que técnicamente no hubo un rechazo del órgano, sino que simplemente el nuevo corazón “no alcanza” para las necesidades de Renzo.
“Hoy los médicos van a reconectar el aparato que está dando la fuerza a ese corazón para que pueda mandarle la sangre suficiente al cuerpo de Renzo” y que de no resultar este procedimiento el niño “está en optimas condiciones de recibir un nuevo trasplante”.
“El equipo del hospital que atiende a Renzo como a todos los niños que están aquí es maravilloso. Tenemos un hospital público maravilloso y hay que reconocerlo y cuidarlo”, agregó.
Según publicó Infobae, detalló que el niño “no volverá a ser conectado a un corazón artificial. Las opciones hoy son: que funcione como él necesita el corazón o un retrasplante”.

