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Soja: Rinde más pero con menos proteína

Para comercializar la harina se exige 44% de proteína, lo que equivale a un 39,5 a 40% en grano. En la última cosecha se observaron niveles menores.

Para comercializar la harina se exige 44% de proteína, lo que equivale a un 39,5 a 40% en grano. En la última cosecha se observaron niveles menores.
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Los elevados rendimientos que el país está teniendo en soja -los más altos del mundo- tienen como correlato una caída en el contenido de proteínas en el grano, estimó Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja.

En los últimos seis años cayó en un punto porcentual. Esto se produce porque existe una relación negativa entre el rendimiento y las proteínas, mientras que en aceite esta relación es positiva. Así, en muchos casos, ocurre que no se llega al estándar de 44% de proteínas, que es el nivel requerido para comercializar la harina en el mercado internacional.

“De todas maneras, no se han frenado los mercados, porque de alguna manera no se valoriza, pero es una desventaja competitiva que tenemos con otros países como Brasil y Paraguay, que tienen valores más altos, fundamentalmente por razones agroclimáticas. En Estados Unidos la situación es variable, aunque más parecida a la Argentina”, dijo Rossi.

El 44% de proteína en la harina equivale en grano a un 39,5-40%, luego se desagrasa y ese valor llega a un 43% y se podría obtener lo que se llama una super high pro alta proteína, secándola casi a un 50%. Rossi comentó que existen algunas formas de descascarado, por un lado, y de secado, por el otro, pero estos procesos incrementan los costos de la industria.

En cambio, el contenido promedio nacional de aceite es de 22,5%. El Profa. (la suma de proteína y aceite) da 61,5%.

“Donde no tenemos que bajar es en el 38%, es el piso mínimo de proteínas.

Este año hemos tenido una excelentecosecha, con increíbles rendimientos y en soja de primera hemos tenido menos que eso. Si bien es una situación de desventaja; por otro lado la industria está interesada en que no se baje el aceite y obviamente la producción”, evaluó Rossi, al tiempo que agregó que este tema probablemente hace dos años hubiera sido más importante, mientras que hoy en la ecuación final pesa mucho más el precio del aceite y licua el menor beneficio que se obtiene por el precio de la harina.

 

La genética tiene cierta incidencia en el nivel de proteínas de las distintas variedades. Los datos que surgen de la red nacional de cultivares del INTA Marcos Juárez, que se actualizan año a año, indican que puede haber un 2,5% de diferencia en el nivel de proteína, entre las mejores y peores variedades desarrolladas para tener rendimiento.

 

Rossi comentó que se está apuntando a que esta información se distribuya más entre el productor y el industrial para promover el uso de determinadas variedades y que por otro lado hay muy buenos materiales que buscan tener muy alto nivel proteico de 46 a 50%, aunque obviamente con muy bajo aceite. Rossi destacó que en mejoramiento genético siempre es costoso mejorar todo junto, pero es posible teóricamente aumentar los rendimientos y elevar el contenido proteico, “pero es un tema a mediano plazo”. El titular de Acsoja sostuvo también que existen variedades que son emblemáticas por su alto nivel proteico como la A3302 RG, una variedad del grupo 3 y la A6445 RG, que tiene unos cinco a seis años en el mercado y que se siembra en la zona de Entre Ríos. Por último, Rossi dijo que desde Prosoja los investigadores, que pertenecen a Acsoja, están trabajando en una propuesta de protocolo de caracterización de variedades para remitirlas al Inase, como primer paso, pero con respecto a la creación de estándares de calidad comercial opinó que pueden generar resistencia por parte de los productores.

 

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