“Aunque no lo hicieron a la altura de las necesidades, los precios de la leche de tambo han vuelto a subir en Marzo en el Oeste de Buenos Aires, ubicándose en $44,30/KPT final para los tambos pequeños, $45,60/KPT final para los medianos, y comenzando a superar los $47,20/KPT final para los más grandes. Lo cual significa incrementos que oscilan según los casos entre 1,5% y 2,5% sobre el mes anterior (en términos de $/KPT, no de $/litro)”. Así lo indicó el último informe mensual de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba)
“Decimos que no llegaron a las necesidades, comprendiendo las complejidades de la coyuntura, y sin subestimar que los mismos se concreten, aunque sea en la medida en que lo hacen. No nos pasa sólo a los tamberos, le pasa a todo el resto de las actividades”, añadió.
La entidad lechera apuntó que “por las circunstancias macroeconómicas del país y la forma en que se las maneja, muchas empresas facturan más, pero ganan menos, debido al incremento de sus costos, que no encuentra la posibilidad de incrementos equivalentes en sus precios”.
“Como sea, hay una cosa que queda clara y el PEL 2020 nos enseñó: si esto se afrontara con una mejor organización, funcionamiento, y estructura de gobernancia de la cadena lechera como tal, sería mucho más fácil de sobrellevar tanto para los tamberos como para los industriales. Y las negociaciones con el sector comercializador y con el gobierno serían bastante más equitativas y racionales, con mejor beneficio para todos”, aseguró Caprolecoba.
“Otro elemento por tener en cuenta es que bajo la misma banda de precios, y como pasa siempre, existen en este momento tambos que manejan números muy distintos, de acuerdo a la zona en que se encuentren, las lluvias que hayan recibido en sus campos, el nivel de eficiencia que tengan en el uso de los recursos, el nivel de productividad, la escala, el equipamiento y la calidad de la hacienda, la estructura y nivel de los costos, la calidad de gestión en la producción y en la comercialización, y un montón de etcéteras más. Y en ese contexto natural y diverso es prácticamente imposible pretender fijar desde un escritorio o una mesa, un precio único, que les venga bien a todos, eludiendo el camino de la negociación y la competencia en cada caso, dentro de las posibilidades y los límites que permite el mercado”, indicó el informe.
“Los stocks que venían arrastrando las pymes maseras y mozzareleras también se han ido reduciendo mucho, y esto mejora las condiciones de competitividad de dichas pymes frente a las empresas más grandes. Y precisamente por toda la leche que en su momento se destinó a masa para mozzarella o se derivó para hacer leche en polvo, comienza a pensarse en la posibilidad de que los quesos duros puedan ser una buena opción de negocios para la presente campaña”, señaló Caprolecoba.

