En el marco de la investigación por las jóvenes halladas ahorcadas en un árbol en Salta, el juez a cargo de la causa, Pablo Farah, confirmó que se está analizando una mancha de sangre que encontraron en el pantalón de una de las adolescentes.
Según consignó Télam, esta mañana, el juez tomó declaración testimonial a los novios de Luján Peñalva y Yanina Nüesch y a dos amigos de una de ellas, con el fin de poder reconstruir las últimas horas de las jóvenes.
En tanto, el primero en ingresar a declarar fue el novio de Nüesch (16), tras lo cual fue el turno de Raúl Ezequiel Fredes, pareja de Peñalva y uno de los últimos en tomar contacto con la joven antes de su desaparición, el pasado sábado.
Tras la declaración, Farah dio una conferencia de prensa y aclaró que Ezequiel declaró “en calidad de testigo”, pese a que desde la familia de Luján se lo indicó como un posible responsable por la muerte de la adolescente.
En relación a los mensajes de texto que circularon días atrás, donde una de las chicas le manifestaba a su novio su idea de quitarse la vida, el juez sostuvo que “se tomaron como evidencia los teléfonos celulares de Luján y de Exequiel, pero todavía hay que esperar los resultados.”
Asimismo, Farah señaló que “por ahora la carátula es muerte dudosa” y que hay que tener “paciencia” con los tiempos científicos y del proceso penal. “Se hizo un muy buen trabajo de campo”, remarcó.
También declararon Sebastián Arbilla y Victoria Cuarti, ésta última quien aparece mencionada en la seguidilla de SMS que se intercambiaron Luján con su novio entre la madrugada y la mañana del sábado. Esta última es la joven con quien Peñalva le dijo a sus padres que salía la noche del viernes, cuando en realidad iba a estar a solas con su novio.
Las dos chicas fueron vistas con vida por última vez el mediodía del sábado pasado, cuando salieron del barrio San Carlos, donde vivían, en la zona sur de la capital salteña, rumbo al macrocentro de la ciudad, para encontrarse a almorzar con el padre de Peñalva.
El hombre tiene un taller mecánico en avenida San Martín y calle Laprida, y al advertir que su hija y la amiga no llegaban al lugar, intentó comunicarse con ellas, lo que le fue imposible ya que el celular permanecía apagado.
Por tal motivo se inició la búsqueda por parte de familiares, amigos, conocidos y de la policía provincial hasta que el lunes último, alrededor de las 19, las chicas fueron encontradas muertas, colgadas con la misma soga de un árbol ubicado a orillas del río Ancho, a unos 400 metros del barrio en el que vivían.

