Después de varias negociaciones por parte del gobierno argentino para que Brasil agilice la aprobación de las licencias de exportación, parecía que el comercio se iba a volver más fluido; sin embargo, un nuevo impuesto brasileño podría atentar contra las exportaciones de harina de trigo que la Argentina realiza a dicho país.
Según un importante gerente de un molino harinero local, las exportaciones siguen complicadas.
“El problema fundamental fue que Brasil activó el sistema de licencias de importación, y el sistema que antes operaba de forma automática con un plazode 10 días, pasó a un plazo de 40 días. Hubo un bache en que los importadores brasileños no recibieron licencias autorizadas y en consecuencia, disminuyóel flujo de exportaciones a Brasil”, indicó.
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