El Gobierno de Brasil presentó una serie de medidas que apuntan a impulsar el crédito en una debilitada economía, en su más reciente esfuerzo para evitar una recesión y mientras se aproxima una reñida contienda presidencial, según publicó iProfesional.
El Banco Central brasileño aumentó la cantidad de capital disponible para préstamos comerciales en al menos 25.000 millones de reales (u$s11.100 millones), la segunda medida de su tipo en menos de un mes. El total potencial del estímulo ofrecido por el Banco Central desde julio alcanza los 70.000 millones de reales (u$s31.100 millones).
Posteriormente en el día, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, anunció pasos para fomentar los créditos hipotecarios y automotores, incluida la creación de un nuevo instrumento de deuda para apoyar las compras inmobiliarias.
“Esto irrigará a algunos segmentos de la economía que quedaron completamente excluidos del crédito”, dijo Mantega a periodistas al anunciar las medidas. “El crédito retrocedió en forma demasiado aguda, pero mejorará, aunque a un ritmo gradual”, agregó.
Apuntalar la débil economía de Brasil ha resultado una tarea difícil para la presidenta Dilma Rousseff desde que asumió el cargo en 2011. Las señales de una posible recesión han aumentado en los últimos meses, e incluyen recortes de empleos en algunos sectores, a pesar de una serie de beneficios tributarios y subsidios enfocados.
La economía de Brasil podría haber sufrido una contracción de casi un 1% en el segundo trimestre, según estimaciones privadas, dato que debe divulgarse más adelante este mes. Eso podría ser un potencial golpe para las aspiraciones de Rousseff de ganar la reelección en octubre.
Mantega dijo que la economía de Brasil está ganando velocidad gradualmente desde julio y atribuyó la reciente desaceleración a la escasez de crédito. Los préstamos bancarios crecieron en junio a su menor ritmo en una década, según datos del Banco Central.
Pero las medidas podrían ser ineficaces debido a que el crecimiento del crédito se ha desacelerado por las incertidumbres políticas y económicas antes de la elección, más que por los fondos disponibles para los bancos, dijo Tony Volpon, jefe de investigación de mercados emergentes de Nomura.
“Sólo después de octubre las empresas y bancos quizá se sentirán más confiados para utilizar los ya amplios recursos que tienen disponibles”, escribió Volpon.
El Banco Central adoptó dos medidas: la primera fue recortar el capital que los bancos comerciales deben mantener como depósitos en unos 10.000 millones de reales. Segundo, el emisor recortó la cantidad de capital que los bancos deben tener para apoyar los préstamos comerciales. Se espera que esto sume unos 15.000 millones de reales a los préstamos con el tiempo.
En tanto, el Ministerio de Hacienda anunció normas para el uso de bienes raíces como colaterales para préstamos, creó un nuevo mecanismo para que los bancos ejecuten créditos automotores en moratoria y creó un sistema para garantizar los créditos hipotecarios.
Las medidas no tendrán un impacto sobre la inflación, que ha permanecido dentro del rango de la meta oficial gracias a una serie de recientes bajas de la tasa de interés del Banco Central, dijo Mantega.

