El gobierno nacional apeló a una medida singular para corroborar cuál es la situación del mercado automotriz en los principales concesionarios. En medio de fuertes declaraciones públicas que incluyeron una acusación de la presidente Cristina Kirchner, la Secretaría de Comercio designó a una serie de compradores “fantasma” para visitar las cadenas que venden autos nuevos.
Los compradores “fantasma” son empleados del Estado que se hacen pasar por consumidores interesados en comprar un auto. Hacen las veces de actores. Llegan a los locales, preguntan por varios modelos y se interesan especialmente en el Procreauto, el plan de créditos blandos que lanzó el Poder Ejecutivo para impulsar el mercado.
Durante las últimas semanas llovieron las denuncias de consumidores que lograron el aval crediticio para ingresar al plan pero las concesionarias no les venden los autos porque -según dicen- no tienen disponibilidad. La Presidente los acusó de “encanutarse los autos” a la espera de que aumente o el dólar o se mueva el precio congelado de los modelos que ingresaron al plan. Las automotrices argumentan que tienen una deuda de u$s2.500 millones por la falta de dólares para importar autopartes. “No nos quieren vender más piezas si no pagamos lo que debemos”, explicaron empresarios del sector que fueron citados por el diario Clarín.
A la par de los compradores “fantasma”, la Secretaría de Comercio envió inspectores con credenciales oficiales que se presentan y se interiorizan sobra la actividad comercial de los concesionarios y, principalmente, de las plantas automotrices. Esta semana los inspectores se presentaron intempestivamente en Fiat y en General Motors, entre otras, con un mecanismo similar. Recorrieron las instalaciones y pidieron información detallada sobre los stocks.
