Las gírgolas son hongos del género Pleurotus muy utilizados en la cocina gourmet, debido a su excelente calidad gastronómica e interesantes propiedades nutricionales. Con el objetivo de llegar a ese mercado exclusivo, un grupo de agricultores familiares de General Roca –Río Negro– produce y comercializa esta especie de hongo comestible en fresco y el excedente lo transforma en deshidratado entero y en polvo.
Juan Carlos García, presidente de la cooperativa Girpat, resumió los primeros pasos de la organización que, en la actualidad produce 4.000 kilos de hongos al año. “Sin dudas, la clave estuvo en el trabajo conjunto entre el INTA, la Nación, la Provincia, el Municipio y un grupo de agricultores”.
Esta iniciativa nació en 2004, en General Roca de la mano de un grupo de 10 agricultores familiares con una idea en común: lograr una producción que sea económicamente sustentable para poder vivir de esta actividad y no depender de otras. “Hoy estamos en la puerta de poder lograrlo”, aseguró García.
La cooperativa produce hongos del género Pleurotus –gírgolas– sobre troncos de álamos. Gracias al asesoramiento técnico y de gestión del INTA Alto Valle, sumado a la asistencia financiera de la Nación, la provincia y el municipio local, el grupo cuenta con una sala de elaboración para deshidratados del excedente fresco.
Como los engranajes de un sistema que funciona a la perfección, en la cooperativa cada asociado se encarga de atender su propia producción brindándole los cuidados culturales necesarios para la cosecha de sus productos. Además, cada uno los transporta a la planta elaboradora, donde otros son los responsables de su industrialización, almacenaje, envasado, etiquetado, comercialización y gestión.
Natalia Zunino, técnica de la Agencia General Roca del INTA y quien acompaña el proceso, explicó que “como la producción es estacional, debido a que va de marzo a mayo, el objetivo era lograr un producto que dure todo el año y obtener un mejor precio”.
La proyección del grupo, que desde el año 2007 cuenta con el asesoramiento del INTA Alto Valle, es elaborar conservas en el corto plazo, ya que recientemente obtuvieron la habilitación bromatológica de la planta.
De acuerdo con Zunino, “las capacitaciones y el acompañamiento del Instituto en giras y exposiciones favorecieron el acceso al conocimiento, la difusión y la generación de vínculos con distintos productores, comercializadores, profesionales y consumidores”.
Una de las características innovadoras de esta experiencia es que se logró construir una sala de elaboración que está disponible para otros emprendedores. “Con el desarrollo del cultivo de gírgolas sobre troncos de álamo y su industrialización, además de agregar valor en origen, se brinda a la zona la posibilidad de incorporar una producción alternativa accesible a microemprendedores y agricultores familiares”, señaló la técnica del INTA.

