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Los vecinos resisten el Mercado Central de Colegiales

Quieren una plaza y su proyecto avanza en la Legislatura, pero las obras de la feria continúan.

infocampo

La contienda de Colegiales continúa. Las diferencias entre los vecinos del predio de la calle Cramer 475 y los responsables del Mercado Central que pretenden instalar allí una sucursal de la feria están lejos de resolverse. Es una disputa contra reloj porque mientras las obras se realizan con premura para inaugurar cuanto antes el centro comercial, avanza el procedimiento para que los terrenos del ferrocarril se conviertan en un rincón verde, como desea la mayoría de los frentistas, según publicó La Nación.

El segundo paso legal se cumplió el martes último en la Legislatura porteña, donde tuvo lugar la audiencia pública en la que unos 30 vecinos de Colegiales defendieron el proyecto de instalar una plaza o parque en el polígono delimitado por las calles Cramer, Maure, Newbery y las vías del tren Mitre. Significó un nuevo revés para los planes del empresario de la carne y vicepresidente de Corporación Mercado Central, Alberto Samid, y sus socios, ya que se le estarían agotando las opciones para obtener los permisos correspondientes. Sin embargo, las instalaciones del predio lucen radiantes, casi listas, para una pronta inauguración.

La tercera, y última, etapa del proceso se cumplirá cuando los legisladores vuelvan a discutir el proyecto que ya fue aprobado, en primera lectura, el 11 de diciembre del año pasado, en la última sesión ordinaria. La disputa entre los vecinos y Samid debe dirimirse con una rezonificación y de acuerdo con el Código de Planeamiento Urbano. Resoluciones de ese tipo deben cumplir con tres pasos: dos aprobaciones en la Legislatura y una audiencia pública.

“Nosotros no fuimos a la audiencia para definir si mercado sí o mercado no. Participamos por un cambio de zonificación. Estamos del lado de la ley y porque se cumpla el Código de Planeamiento”, dijo a LA NACION Cristina Burigotto, una de las vecinas que apoyan la creación de un espacio verde.

La solicitud de Urbanización Parque (UP) a la superficie actualmente afectada al Distrito de Zonificación Urbanización Futura (UF) del Código de Planeamiento Urbano fue presentada en noviembre de 2014 por Mónica Albirzu en representación de vecinos de la Comuna 13. En ese momento, los diputados Pablo Bergel (Verde al Sur), Virginia González Gass (PSA) y Alejandro Bodart (MST) lo hicieron propio.

La situación dividió el barrio entre los que están a favor de la instalación del centro comercial y quienes lo rechazan. A tal punto que en 2014 movilizó a las monjas de clausura del monasterio Carmelitas Descalzas, que se sumaron a la campaña de recolección de firmas de personas que no apoyan la iniciativa del Mercado.

Además, hubo otras 2000 firmas que fueron incorporadas a un recurso de amparo presentado en el Juzgado N° 6 en lo Contencioso Administrativo, a cargo de la jueza Patricia López Vergara, que solicitaba al gobierno porteño que “ordene la clausura de las obras y la paralización de los trabajos constructivos que se están realizando en el inmueble”. Desde el fallo de la magistrada, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) realizó varias clausuras en el predio.

“Creo que hay una idea de instalarlo sí o sí, aunque no haya autorización. Si quieren abrir, van a abrir. Están haciendo oídos sordos”, alertó Burigotto. Esta semana retomaron las obras en el cerco perimetral del terreno. LA NACION intentó comunicarse con Samid y con Carlos Martínez -el presidente de la Corporación Mercado Central-, pero no obtuvo respuesta.

ESCUELAS Y JARDINES

En la zona del predio de la polémica, hay cinco establecimientos educativos: Virgen del Valle (jardín, primaria y secundaria), Escuela del Sol (jardín y primaria), Jardín Maternal de los Prados, La Escuelita (jardín) y La Escuelita (primaria). “Ésa es una de las razones por las que no queremos un Mercado Central: la cantidad de niños que circulan a diario”, argumentó Albirzu.

Por otra parte, la vecina explicó que el barrio posee la nomenclatura A1R1 (residencial de baja densidad) mediante la cual no se permite la instalación de comercios y edificios.

“Deben respetar zonificación lindera cuando se trata de un predio ferrocarril UF [Urbanización Futura]. Los vecinos, ante todo, estamos en contra porque es violatorio de la norma”, agregó.

Además otro punto en contra, según ellos, es el caos de tránsito que generaría por la circulación de camiones.

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