Atrás, muy atrás, parecen haber quedado la frialdad y los roces de la campaña porteña. A pocos días de haber vuelto de las vacaciones que siguieron a su derrota a manos de Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti recuperó el vínculo cordial con Mauricio Macri. A la vez, abrió una puerta para ocupar el casillero trascendente que rechazó durante el verano pasado: el de ser la compañera de fórmula del líder de Pro en las elecciones presidenciales, según publicó La Nación.
“Me había ido de viaje después de las elecciones en la ciudad con eso ya cerradito. Y se volvió a reabrir”, dijo ayer Michetti a Infobae. La senadora nacional también aclaró que “no hubo aún un ofrecimiento real” y si lo hubiera, “lo charlaré con mi equipo”. O sea, lo debatiría con dirigentes que la apoyaron durante la campaña porteña.
La reconciliación formal de Macri y Michetti se produjo el lunes pasado, antes del almuerzo en el que el jefe de gobierno ratificó que no aceptará acuerdos con Sergio Massa. Según fuentes cercanas a ambos dirigentes, el diálogo fue cordial y se reabrió el diálogo. Cerca de Michetti aseguraron a LA NACION que “Macri empezó a pensar en Gabriela porque puede aportar votos y sabe que puede confiar en ella”.
A diferencia de sus posturas anteriores y posteriores a la pelea por la sucesión de Macri, Michetti ya no fue tan tajante en su negativa a aceptar un eventual ofrecimiento que, de haberlo, “sería sin demasiada anticipación, como le gusta a Mauricio”, afirmó otro referente del michettismo. No habría, esta vez, margen para el disenso.
“Ésta es una decisión personal del candidato a presidente. Sólo él puede mover esa pieza”, dijo ayer el diputado de Pro y cercano a Michetti, Federico Pinedo.

