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En Argentina también hay voces contra el Acuerdo Mercosur-UE: el aceite de oliva teme competencia desleal

La Cámara Olivícola de San Juan expresó su temor al ingreso con menores aranceles de aceite de oliva de España y Portugal. “No es libre comercio, es competencia subsidiada”, reclamó.

infocampo

La firma del Acuerdo Mercosur-UE ha provocado, de manera general, un optimismo en la producción agropecuaria y agroindustrial argentina, a raíz de lo que se entiende como una gran oportunidad de incrementar las exportaciones.

Sin embargo, hay economías regionales particulares donde su aplicación –por el momento, frenada por la decisión del Parlamento Europeo de elevar el caso ante la Justicia– podría ser nociva: así lo entiende, por lo menos, los productores locales de aceite de oliva.

Puntualmente, la Cámara Olivícola de San Juan emitió un comunicado en el que expresó los motivos por los que no rechaza de manera directa el pacto comercial, pero sí establece numerosos reparos ante lo que considera “no es libre comercio”, sino “competencia subsidiada”.

LOS PLANTEOS DEL ACEITE DE OLIVA

“El acuerdo Unión Europea–Mercosur no es una discusión técnica ni lejana. Tiene consecuencias directas y concretas sobre economías regionales, empleo, inversión y arraigo territorial. No se trata de proteger ineficiencias. Se trata de evitar una competencia desleal sostenida por subsidios”, disparó, sin medias tintas, la entidad.

En concreto, el mayor temor es que el acuerdo expone a la producción argentina a competir directamente con el principal productor mundial —España— “bajo condiciones estructuralmente desiguales”.

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Actualmente, Argentina aplica un arancel cercano al 31% al aceite de oliva importado, mientras que Brasil —principal destino del aceite argentino y de aceituna de conserva— aplica uno del 10%.

En este marco, el acuerdo con Europa prevé una reducción progresiva de aranceles para el ingreso de productos europeos al Mercosur.

El problema, para la Cámara sanjuanina es que “reducir o eliminar estos aranceles, sin corregir las asimetrías existentes, implica abrir el mercado a aceites europeos producidos bajo fuertes subsidios estatales”.

Cabe insistir al respecto en que España concentra cerca del 50% de la producción mundial de aceite de oliva, mientras que Portugal, segundo proveedor del Mercosur, también está creciendo aceleradamente bajo el mismo esquema de apoyo europeo.

aceite oliva aceitunas

EL ROL DE BRASIL EN EL ACEITE DE OLIVA

En este contexto, la entidad cuyana recordó que Brasil es el mercado más relevante del Mercosur: consume cerca de 100.000 toneladas anuales de aceite de oliva, de los cuales importa más del 95% y más de la mitad lo compra precisamente a Portugal y España.

“Si el aceite europeo ingresa con menores aranceles, el precio de referencia del mercado brasileño cae y arrastra a toda la región”, razonaron en San Juan.

Y aquí es donde yace el otro temor: para Argentina, Brasil es un socio estratégico y un mercado con alto potencial de crecimiento del consumo interno.

Por eso, la Cámara continuó: “Argentina exporta principalmente a Estados Unidos, un mercado que no está en discusión en este acuerdo. El problema no es venderle a Europa: es competir contra Europa en nuestra propia región. España no es más eficiente: ¡está subsidiada!”.

Para plantear las diferencias, desde la entidad repasaron las principales características de los olivares españoles:

  • Es de secano, en zonas de sierra.
  • Tiene baja productividad.
  • Requiere cosecha manual o semimecanizada.
  • Produce entre 300 y 500 kilogramos de aceite por hectárea.
  • Gran parte de la aceituna cae al suelo y se destina a aceites de menor calidad, luego refinados.

En contraste, la olivicultura argentina —especialmente en San Juan— es:

  • Altamente tecnificada.
  • Bajo riego por goteo.
  • Con cosecha mecanizada.
  • Rendimientos de 1.700 a 1.800 kilos de aceite por hectárea.
  • Mejor calidad de fruta y de aceite.

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Con estas consideraciones, en las que se observa claramente que Argentina es más eficiente que España, la pregunta que surge es por qué ellos venden más barato.

La respuesta:

  • Pagos directos por hectárea, produzca o no produzca.
  • Subsidios sociales para evitar el despoblamiento rural (el subsidio como “ancla social”).
  • Créditos blandos, beneficios fiscales y promoción a la exportación.

Por ejemplo, en regiones como Andalucía, estos subsidios representan hasta el 30% del ingreso del productor. Sin ese apoyo estatal, gran parte del olivar español no sería económicamente viable.

Así, el problema de fondo es un “dumping indirecto”, porque el aceite europeo se estaría vendiendo a precios que no reflejan su costo real de producción, lo que a su vez genera caída de precios internacionales y pérdida de competitividad para países sin subsidios estructurales.

LOS PROBLEMAS LOCALES DEL ACEITE DE OLIVA

Lógicamente, desde la Cámara Olivícola también reconocieron que no se trata solo de los apoyos que reciben en España, sino también que a esas desventajas externas se suman las internas, provocadas entre otras cosas por una producción local que enfrenta alta carga impositiva nacional, provincial y municipal; costos laborales significativamente superiores; infraestructura logística deficiente (fletes caros, ausencia de ferrocarril); y altos costos energéticos por impuestos distorsivos que no están asociados al consumo.

“Competir sin aranceles contra un producto subsidiado en origen implica una pérdida directa de competitividad. Esto se refleja claramente cuando Argentina exporta aceite a granel y ese mismo aceite vuelve fraccionado desde Europa al Mercosur”, continuaron.

Y enfatizaron: “Siendo que el precio del contenido es prácticamente un commodity, con valores públicos y transparentes como los del Índice Poolred de Jaen, siendo que la tecnología de envasado es igual a la europea. Que un aceite cruce el Atlántico, se fraccione y vuelva a venderse en el Mercosur solo es posible gracias a los subsidios”.

De esta manera, para los olivícolas sanjuaninos, sin salvaguardas, el acuerdo podría generar caída del precio interno del aceite de oliva, pérdida de empleo en economías regionales, menor inversión y abandono de olivares y mayor dependencia de importaciones.

“El impacto no sería inmediato, pero sí estructural y difícil de revertir”, advirtieron.

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LAS PROPUESTAS DEL ACEITE DE OLIVA ARGENTINO

Bajo este panorama, también formularon propuestas concretas:

  • Mantener el arancel del 31% para el aceite de oliva, no reducir aranceles mientras persistan los subsidios europeos.
  • Financiar un nuevo estudio técnico independiente sobre subsidios y dumping.
  • Implementar políticas compensatorias internas (fiscales, financieras, logísticas y promocionales).
  • Defender el aceite argentino por calidad, origen y eficiencia productiva, mediante políticas activas que funcionen como escudo frente al ingreso de producto subsidiado
  • Monitorear constantemente el ingreso de Aceites Europeos trabajando con distintos organismos

“La olivicultura argentina es moderna y eficiente. Lo que la pone en riesgo no es el mercado, sino una competencia subsidiada. Cualquier decisión sobre el acuerdo UE–Mercosur debe contemplar esta realidad si se quiere preservar empleo, inversión y desarrollo regional”, concluyeron.

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