La Bolsa de Cereales de Córdoba publicó su primera estimación de cosecha gruesa 2025/26 para esa provincia, en la que proyecta un leve crecimiento del maíz y la continuidad de la expansión del girasol, pero como contraparte calcula una fuerte caída productiva tanto de la soja, como del maní y del sorgo.
“Sin haber comenzado la cosecha y con una marcada disparidad en las lluvias entre el norte y el sur provincial, la campaña estival muestra resultados contrastantes. Las principales pérdidas de potencial se concentran en el sur, afectando especialmente los rindes de maíz”, explica la entidad en el resumen de su informe.
De todos modos, como se mencionó, el maíz mantiene un pronóstico positivo, con 17,89 millones de toneladas, 1% por encima de la campaña pasada y 26% más que el promedio de la serie histórica medida por la Bolsa cordobesa (2008/09-2024/25).
En cambio, para la soja se proyectan 11,87 millones de toneladas, un 18% menos que la temporada previa (3% menos que el promedio), y para el maní y el sorgo las bajas son mucho más pronunciadas, cercanas al 40% en términos interanuales.
En total, contabilizando los cinco cultivos, la estimación completa es de 31,2 millones de toneladas, lo que significa tres millones menos que en la campaña pasada.
Es un dato significativo, habida cuenta que Córdoba es la segunda mayor productora de granos de Argentina, por detrás de Buenos Aires.
EL PANORAMA DE LA COSECHA CORDOBESA
La Bolsa cordobesa enfatizó que esta primera estimación se hizo “con una elevada incertidumbre” manifestada por parte de los colaboradores encargados de aportar datos.
El tema clave es que la campaña estuvo fuertemente influenciada por la dinámica de las lluvias, las cuales fueron más escasas en el sur que en el norte en los últimos meses, y el sur es históricamente la región más productiva dentro de la provincia mediterránea.
“En términos de rendimiento, todos los cultivos se ubican por debajo de los valores alcanzados en la campaña 2024/25 a nivel provincial. El comportamiento interanual presenta diferencias regionales, particularmente en maíz, donde ya se mencionan perdidas concretas de potencial de rendimiento”, subraya la entidad.
Córdoba es la provincia que más maíz produce en Argentina y en los departamentos del sur, donde se concentra la mayor proporción del área sembrada, se registraron variaciones interanuales de rinde negativas para todas las fechas de siembra.
La buena noticia es que en el norte provincial sí cayó agua a tiempo y en buenos caudales, por lo que se proyectan variaciones positivas tanto en maíces tempranos como tardíos.
“Esta divergencia responde, en gran medida, a que la restricción hídrica fue más marcada en el sur provincial, donde el déficit de precipitaciones coincidió con etapas fenológicas críticas. En consecuencia, dado el peso relativo del sur en la composición productiva provincial, la caída registrada en esa región explica la disminución del rendimiento promedio provincial”, completa el informe.
En soja, en cambio, la variación interanual es mayormente negativa tanto en el sur como en el norte. La única excepción corresponde a la soja temprana en el norte provincial, que presenta una variación positiva respecto de la campaña pasada.
No obstante, esta fecha de siembra representa una proporción reducida de la superficie, por lo que su incidencia no alcanza a revertir la tendencia general.
En este contexto, “los colaboradores coinciden en que la evolución de las precipitaciones durante febrero, particularmente en el período crítico, será determinante para sostener los niveles actuales de rendimiento en todos los cultivos”, añaden desde la Bolsa cordobesa.
GRANOS QUE VAN A FORRAJE Y EL “BOOM” DEL GIRASOL
Otra forma de dimensionar el impacto que tuvo la época seca en algunas regiones es que los colaboradores de la entidad bursátil calculan que un 14% de la superficie de maíz y un 36% de la de sorgo se destinarían a forraje, proporciones superiores a las de ciclos previos.
“Este aumento responde al deterioro del estado de los cultivos como consecuencia de la sequía, que llevó a redireccionar lotes originalmente planteados para grano, sumándose a la superficie ya planificada con destino forrajero”, resalta el relevamiento.
Por otro lado, el documento dedica un párrafo especial al girasol, el cultivo que viene atravesando un “boom” a nivel nacional, con Córdoba como parte de ese fenómeno.
Hasta el momento, ya se cosechó cerca del 25% de los lotes, más del doble de lo habitual para la época, ya que en febrero la recolección de la oleaginosa suele encontrarse apenas iniciando.
“El cultivo presenta un escenario productivo heterogéneo: mientras en algunas zonas se proyectan buenos rindes, en otras la falta de humedad durante el período crítico redujo el potencial. Su cosecha anticipada y el incremento de área refuerzan su rol estratégico en la rotación, favoreciendo la recarga hídrica del perfil y la planificación de la campaña invernal”, menciona el informe.
LAS PLAGAS DEL VERANO
Por último, el reporte suma un relevamiento sanitario en el que “se observó una marcada incidencia de plagas asociadas a condiciones de estrés hídrico y altas temperaturas”, según el siguiente detalle:
- En soja, predomina la arañuela roja (Tetranychus urticae), con distintos grados de incidencia según zona y ambiente, seguida por trips, ambos típicamente favorecidos por escenarios de sequía, donde se acelera su ciclo biológico.
- También se reportan orugas defoliadoras, principalmente medidora (Rachiplusia nu) y bolillera (Helicoverpa gelotopoeon), aunque con menor presión relativa respecto a arañuela.
- En maíz, la presencia de chicharrita (Dalbulus maidis) era baja, se recomienda, sin embargo, no descuidar el seguimiento ya que, según el informe N 35° de la Red de Monitoreo, la presencia del vector del complejo del achaparramiento del maíz está en aumento al norte de la provincia en los últimos muestreos.
- Por otro lado, el cogollero (Spodoptera frugiperda) se encuentra en niveles medios, incluso rompiendo resistencias, requiriendo monitoreo por su capacidad de generar daño al refugiarse dentro del cogollo.
- En cuanto a enfermedades, se detecta roya anaranjada (Puccinia sorghi) con distintos grados de incidencia, dependiendo del híbrido y las condiciones ambientales.
- El maní comparte con soja la problemática de arañuela roja, particularmente en lotes bajo mayor estrés térmico e hídrico, y se reportó además viruela (Cercóspora arachidicola) en departamentos del centro-norte, dónde más llovió en los meses diciembre y enero favoreciendo la aparición de la enfermedad por la humedad relativa.
- En sorgo, se destacó la presencia de pulgón amarillo (Melanaphis sacchari/sorghi), con incidencia variable según lote, junto con ataques de cogollero en niveles similares a los observados en maíz.
- En girasol se registraron roya blanca (Pustula helianthicola) y roya negra (Puccinia helianthi) en baja incidencia durante el ciclo.
Informe de cultivos | Córdoba
Primera estimación de producción con la dinámica de las lluvias como condicionante.
La campaña estival proyecta 31,2 Mt, con caídas en soja, maní y sorgo, y leve sostén en maíz y girasol por mayor superficie sembrada.
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