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Tasas y competitividad: la cadena vitivinícola apuntó sus reclamos al difícil contexto financiero

En la previa de la Fiesta de la Vendimia, en Mendoza, Coviar y Bodegas de Argentina realizaron sus tradicionales eventos anuales en los que analizaron el panorama actual de la actividad y formularon sus pedidos a las autoridades. El principal: financiamiento accesible.

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Por Ezequiel Morales (enviado especial a Mendoza) y Sol Devia

No da lo mismo estar en Mendoza y San Juan durante cualquier día del año, a estar en la época de la cosecha de uvas, lo que se conoce como vendimia.

Hay toda una actividad económica que cruza a ambas provincias que se muestra más vigente que nunca, en las fincas, en las bodegas, pero también en las oficinas del centro mendocino donde se dirime buena parte del aspecto regulatorio de la actividad.

Eso convive con un clima celebratorio y tradicional de una actividad que, si bien es el principal sustento agropecuario, es la mayor carga simbólica de la región.

Justamente en el centro de la ciudad está emplazado el Hotel Park Hyatt, donde cada año, en la mañana previa a la celebración de la Fiesta de la Vendimia, la cadena vitivinícola se reúne para mostrarle al país la “foto” del sector.

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Se trata del desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), organismo público-privado responsable de trazar lo necesario para poder cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola (PEVI).

Pero eso no es todo: al mediodía, es el turno de otra de las entidades importantes para el sector, Bodegas de Argentina, quien realiza un almuerzo en el que plantea sus reclamos y pedidos a las autoridades.

Todo eso, en esta oportunidad, contó con una cobertura especial de Infocampo.

LO QUE DEJÓ EL DESAYUNO DE COVIAR

En el caso de Coviar, si bien el acto formal comenzó pasadas las 10:30, es habitual que desde antes de las 8 el desayuno se transforme en uno de los espacios predilectos para que muchos de los empresarios y funcionarios ligados al ámbito puedan tener una escala nacional. La presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, fue muestra de ello.

También, el desayuno sirve para cruzar mensajes internos: el gobernador Alfredo Cornejo aprovechó para hacerle un “tirón de orejas” a la industria sobre el final de su discurso. O el de la senadora peronista Anabel Fernández Sagasti, que tildó al momento de la vitivinicultura como “una perinola en la que pierden todos”.

O la frase del ministro de Producción local, Rodolfo Vargas Arizu, quien destacó que la ganadería tiene vía libre para crecer en la provincia, aunque eso pueda suceder en zonas que hoy son parrales con uva. “Yo creo que sí le va a quitar superficie, pero no es un riesgo, es una virtud”, planteó.

En ese marco, en el plano institucional COVIAR anunció la firma de un convenio con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para impulsar la promoción internacional del torrontés riojano, cepa insignia de la Argentina junto al malbec, y que resultó la elegida para hacer campaña en el Exterior ante un contexto global de mayor consumo de vino blanco.

Traspaso de mando y reducción de costos

En este contexto, el riojano Mario González finalizó su período como presidente y le dejó su lugar a Fabián Ruggeri, extitular de la Acovi. “Nos tocó atravesar el cambio de reglas de juego con convicción, esfuerzo y dedicación”, destacó.

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Mario González, presidente saliente de la Coviar

Luego Ruggeri puso el foco en lo que sigue de ahora en más. “Yo no llego solamente desde un rol institucional. Llego como productor, como presidente de una cooperativa y como parte de un sistema integrado”, expuso y reconoció el “momento difícil” de la actividad.

Entre lo más sustancial del discurso del nuevo presidente estuvo el reclamo por los “aumentos sostenidos de costos, presión fiscal, tasas de interés prohibitivas en relación con la realidad productiva” y la mención a la caída de consumo en el país.

“En la vitivinicultura lo que necesitamos es reconvertir y diversificar, pero no hay financiamiento”

“Frente a este escenario debemos avanzar en una agenda clara de competitividad. Eso implica diversificar, aumentar productividad, reducir costos, integrar la cadena y competir mejor”, pidió.

A través suyo COVIAR planteó la necesidad de avanzar en adecuaciones dentro del Mercosur que permitan exportar mosto concentrado a Brasil en envases mayores de 5 litros, y valoraron el Acuerdo Mercosur-Unión Europea, como también ante Estados Unidos y pidió que se resuelva un esquema similar con México.

“Necesitamos financiamiento que sea acorde a la actividad, con plazos y tasas adecuadas tanto para realizar las inversiones como para prefinanciar exportaciones. Reducir los costos logísticos, disminuir la carga impositiva y seguir trabajando en acuerdos de comercialización que disminuyan los aranceles que pagamos en el mundo al exportar”, expuso.

En tanto, amplió: “No pedimos privilegios. Pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo”. En otro pasaje de su discurso planteó que los desafíos coyunturales “exigen una dirigencia responsable y una cadena vitivinícola trabajando en conjunto”.

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Fabián Ruggeri, nuevo presidente de Coviar

Un mensaje a la industria y el “gran acierto” de Milei

Por otro lado, la Provincia también dijo lo suyo: el gobernador Cornejo indicó que su administración “tomó decisiones fuertes y claras en los últimos años como para construir un Estado previsible y razonable, que gaste inteligentemente y tenga verdadera utilidad para los mendocinos”.

“Cuesta encontrar una jurisdicción en el país que haya hecho eso”, manifestó.

Además, aprovechó la presencia de figuras nacionales para destacar en detalle cada una de las políticas implementadas para el sector, aunque se despegó de la interacción entre los  productores y las industrias, un punto siempre sensible a la hora de pactar precios.

“Sin productores no hay industria. La cadena debe atender a su permanencia y crecimiento, pero esta tarea no puede ser solo delegada al Estado y mucho menos al provincial. Es hora de que cada uno haga su parte, el sector privado, bodegas y demás, también tiene que hacer la suya”, sostuvo en un mensaje cuyo tono se oyó como un “tirón de orejas”.

También planteó la necesidad de elevar la producción de vinos de alta gama dada el crecimiento de la venta de varietales, a pesar de la caída global.

Resulta muy difícil poder crecer sin una economía que tenga crédito a tasas reales bajas. Sin un mercado interno con capacidad de compra y un mercado externo que establezca nuevos acuerdos para la colocación de excedentes o saldos exportables, y esas son incumbencias de la macroeconomía, a cargo del Gobierno Nacional. Por eso queremos influir en el escenario nacional”, planteó.

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Alfredo Cornejo en el ingreso al desayuno junto a la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel

Pero a su vez, destacó que “Argentina ha logrado eliminar una desventaja histórica con Chile, que tenía aranceles cero en Estados Unidos. Nosotros pagábamos 17% y eso es un gran mérito del Presidente Javier Milei”.

Palabra empresaria 

Por su parte, el titular de una de las bodegas más conocidas del país, José Zuccardi, enfatizó: “Es un año complejo para la vitivinicultura, hay algunos equilibrios rotos en materia de stock y demanda y eso genera una situación difícil”.

Sin embargo, valoró: “Nunca antes la viticultura argentina tuvo los niveles de calidad que hoy tiene y eso abre puertas en el mundo y también en el propio mercado argentino”

Al momento de los reclamos, se sumó al pedido de “un esquema financiero que acompañe”. “Nosotros producimos una vez al año y cuando llegamos a producir ya hemos tenido un año de inversión en el viñedo y luego la venta del vino depende de los niveles (de consumo), ocurre como mínimo en un año y quizás en más. Entonces, una política de tasas de interés acordes afectadas a la producción es indispensable”.

La voz de un exvicepresidente

Asimismo, en Mendoza un hombre fuerte de la política es l exvicepresidente de la Nación y exgobernador, Julio Cobos.

Al momento de expresarse, consideró que “la vinicultura atraviesa los problemas generales que tiene la industria. En esto ha sido muy claro el presidente la UIA (NdR: por Martín Rappalini, presidente de la Unión Industrial Argentina) en el sentido que hay una presión tributaria fuerte, y se suma a esto la baja del consumo”.

“Esto obviamente afecta y obliga a los productores a extremar cuestiones vinculadas al aumento de la productividad”, opinó.

También habló de la implementación del RIMI por parte del Gobierno: “Cuando era legislador tratamos de que se achicaran los montos del RIGI, que no fueran exclusivamente para la minería. Pero no lo veo al gobierno tratando de reconsiderar una situación similar”.

En tanto que, sobre importación de alimentos, planteó que “todos los países protegen de alguna manera su industria”.

“El RIMI va a ayudar a catalizar inversiones agroindustriales que venían postergadas”

“La importación de alimentos en un país que puede dar alimentos a 400 millones de habitantes tiene que manejarse con sumo cuidado. Está bien que a lo mejor pueda ocurrir una situación vinculada a una escasez, a una sequía grande, lluvia o granizo como ocurre acá y que afecte la producción. Pero lo que hay que fomentar son políticas de exportación más que de importación”, cerró.

La visión opositora

Del otro lado del mapa político, la senadora peronista, muy cercana a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, participó del desayuno y comparó a la vitivinicultura actual con “una perinola”.

“Estamos jugando a la perinola, donde todos pierden, el trabajador pierde, el productor pierde, las bodegas pierden. Entonces ya no se trata de una cuestión de las personas, sino que el sistema que estamos construyendo es malo. Lo que nosotros tenemos que hacer un nuevo pacto productivo para que la próxima vendimia nosotros podamos realmente festejar y los productores estén bien, haya rentabilidad, donde haya previsibilidad para los empresarios, donde los trabajadores cobren un buen salario”, destacó.

Y sumó: “Para eso nos tenemos que sentar a hacer un plan integral de políticas públicas de la vitivinicultura que hoy no existe”.

“Ojalá que sí (NdR: consultada sobre si el RIMI apalancará inversiones en el agro). Yo creo que el RIMI (incidiría) en el costo energético, que es uno de los que más ha crecido, pero lo que falta es una política integral, no parches. Está bajando el consumo, y hemos perdido u$s 300 millones de exportación en 2 años”, cerró.

“El gran inconveniente es el crédito”

“El gran inconveniente en este momento es el crédito”, dijo el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu. “Un país no se puede desarrollar sin crédito. Fruto de problemas políticos, netamente políticos. Antes de las elecciones de octubre, en julio la tasa levantó a 90% con un tipo de cambio estable. El tipo de cambio estaba exactamente igual y eso ha afectado a todas las empresas, a todos los productores, a toda la ciudadanía. Entonces hoy el problema no es un tanto un problema de precio, sino que es un problema de crédito”, expuso.

A su vez habló de la posibilidad de que crezca la ganadería en la zona, tal vez en detrimento de la vitivinicultura.

“Yo creo que Mendoza tiene una gran oportunidad con la ganadería, con la pastura, con la semilla híbrida de exportación porque tiene un clima y tiene una forma de trabajar la horticultura que no la tiene otra provincia”, indicó.

“Yo creo que sí le va a quitar superficie, pero no es un riesgo, es una virtud tener en un mismo lugar la posibilidad de que alguien elija. Estamos en libertad de mercado”, expresó.

“Salir del Obelisco”

Por último, la presidenta de Barbechando, Ángeles Naveyra, estuvo en el desayuno y destacó la primera presencia de la Fundación en tiempos de celebración de la Vendimia.

Además celebró “espacios donde salimos del Obelisco. Esa es la clave para que el Congreso conozca. Es un evento claramente con un tinte político enorme donde conviven todos y eso es lo más importante”.

“Aprovechamos también mucha presencia legislativa, no solamente para preguntar, sino también para proponer. Argentina necesita, sin duda, trabajar y reformar la ley de semillas. Lo que hay hoy no nos sirve, no le sirve a nadie y lo tenemos que hacer en un marco de responsabilidad y de acuerdos”, concluyó.

EL TURNO DE BODEGAS DE ARGENTINA

En tanto, con un tono diferente al que se vio en el Desayuno de Coviar, pasado el mediodía el Espacio Arizu de Godoy Cruz se convirtió en testigo de una nueva edición del Agasajo de Bodegas de Argentina (BdA).

Definido como el “evento empresarial de la vitivinicultura”, este año tuvo un tinte industrial, con la visita de Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Más allá de la presencia de la vicepresidente Victoria Villarruel, a quien curiosamente excluyeron de la foto institucional, el encuentro careció de figuras políticas nacionales.


En lo que respecta al ámbito empresarial, decenas de bodegueros y proveedores de la industria dijeron presente en lo que ya se ha convertido en un infaltable de la agenda oficial de la Fiesta Nacional de la Vendimia, aunque no pasaron desapercibidos algunos espacios vacíos que se vieron en las sillas al momento de pronunciar los discursos.

Entre los desafíos y el optimismo

Momentos antes de pronunciar su discurso, en diálogo con este medio, Walter Bressia, presidente de BdA, reconoció que ha sido un año complejo para la vitivinicultura.

Minutos después, al subir al escenario, reforzó este mensaje y habló de la tormenta “perfecta” que vive el sector. Además, hizo foco en la necesidad de tener mejores condiciones para recuperar competitividad en los mercados internacionales.

“La industria vitivinícola no está pasando un buen momento. Es una cosecha compleja que nos encuentra en una tormenta perfecta, con un mercado interno que no termina de recuperarse y exportaciones que han caído en los últimos años”, advirtió.

Bajo este panorama, ino de los principales reclamos que Bressia puso sobre la mesa estuvo vinculado a las condiciones estructurales de competitividad. “No se puede competir globalmente con 155 impuestos acumulados, costos logísticos que duplican a los de nuestros competidores y una infraestructura deficiente”, planteó.

En ese contexto, pidió avanzar en acuerdos comerciales internacionales y en medidas transitorias que alivien la carga financiera, como el diferimiento de contribuciones patronales y un sistema más ágil de reintegros a las exportaciones.


Pese a las dificultades, el mensaje final fue optimista. “Lo que falta en el sector vitivinícola no es potencial para crecer. Lo que necesitamos son decisiones y políticas públicas alineadas con una estrategia de desarrollo productivo”, concluyó el bodeguero.

La mirada industrial

Por su parte, Rapallini definió el momento actual que vive la industria argentina, no solo la vitivinicultura, como una “transición”.

El dirigente aseguró que están trabajando para lograr la recuperación de los sectores que aún no lo han hecho, como la construcción y el vino.

“Argentina necesita recuperar la confianza y eso se genera cuando hay un clima de negocios y diálogo con el sector privado. Es en eso donde tenemos que poner foco”, aseguró.

Por otro lado, planteó que se deben dar “las condiciones para que el empresario invierta” y así crezca el país.

“Veníamos de una economía donde el motor era el gasto público. Estamos pasando a un modelo que tienen casi todos los países del mundo donde el motor tiene que ser la inversión y el crédito”, lanzó, aunque reconoció que esta última herramienta está “afectada” por la suba de tasas y morosidad.

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