Por Ricardo Héctor Maich
Un julio y agosto sin precipitaciones significativas, pero con una humedad relativa alta, ha demorado la cosecha del maíz.
Esperar que el tiempo mejore tiene sus riesgos, ya que el cultivo maduro incrementa su susceptibilidad al daño por viento, materializándose principalmente a través del descalzado de la planta y/o el quebrado del tallo tanto por encima como por debajo de la inserción de la espiga.
De hecho, recientemente, lotes de maíz en el centro-norte de Córdoba sufrieron fuertes pérdidas precisamente por ráfagas de gran intensidad.
La demora en la cosecha de maíz tuvo su peor consecuencia: muchos lotes perdidos por los vientos
CÓMO EVITAR O REDUCIR LOS DAÑOS POR VIENTO EN MAÍZ
En este contexto, un tema importante es qué prácticas agronómicas se pueden realizar para evitar sucesos como estos.
En ese marco, entre las prácticas sugeridas para atenuar las pérdidas que ocasionan los fuertes vientos de agosto se sugiere optar por híbridos tolerantes tanto de ciclo corto como completo, variar las fechas de siembra, no excederse en la densidad de siembra ni en la dosis de fertilizante, sembrar tanto en sentido N-S como E-O, etc.
Por otra parte, los siguientes aspectos morfo fisiológicos deberían ser tenidos en cuenta en los programas de mejoramiento vegetal: plantas bajas con una inserción de la espiga también baja y secciones transversales del tallo de maíz a la altura del nudo de inserción de la espiga de mayor diámetro y robustez.
Finalmente, se ha observado un antagonismo entre rendimiento en grano y tolerancia al vuelco.
Intercambiando audios con Carlos Ariel Magrau (Tecnocampo SA), sus reflexiones son toda una catarata de experticia. Entre los saberes no divulgados, pero asimilados por tantos años de experiencia, rescato los siguientes: durante la campaña 2025-2026 la fertilización no incidió positivamente sobre la tolerancia al vuelco en maíz y para una misma densidad de siembra (60 mil plantas ha-1), se observó que la genética de origen resultó determinante en la tolerancia o susceptibilidad al vuelco.
INDICIOS PARA MIRAR EN UN CAMPO ESCUELA
En lo absoluto la presente nota es conclusiva respecto a cómo acotar el daño en maíz por efecto del viento. La información proviene de seis lotes de maíz cultivados en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC).
En cinco de los seis lotes el sentido de la siembra fue de E-O (transversal a la dirección del viento). En tres de los seis lotes la densidad de siembra varió entre las 8 y 9 plantas m-2. En los restantes tres lotes la densidad fluctuó entre las 5 y 6 plantas m-2. En los lotes sembrados con la mayor densidad el porcentaje de plantas quebradas por encima de 4º-5º nudo fue en promedio del 50%.
El porcentaje de tallos quebrados se redujo a menos del 15% con la menor densidad. Para un mismo material, el quebrado se redujo a la mitad cuando el sentido de la siembra fue de N-S (paralelo a dirección del viento).
Para una misma densidad de siembra, cuanto menor fue la altura de inserción de la espiga en el tallo de la planta y más largos los ejes del nudo de inserción, menor fue el daño por viento.
En síntesis, para evaluar con mayor certeza el daño en maíz por efecto del viento se debe disponer de una infraestructura no menor. Por lo pronto, no excederse en la densidad de siembra, sembrar en la dirección de los vientos más frecuentes y optar por híbridos con una relación entre altura de la planta y de la espiga equilibrada.

