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“En el campo aprendí a bajar 5.000 cambios”: para Jorge Cabrales, la carne Angus marida con el café

Heredero de una marca de café que lleva su apellido, Jorge Cabrales encontró en la ganadería su lugar. Hoy trabaja un rodeo Angus colorado y proyecta producir más toros para la venta.

Manuela Herzel

Jorge Cabrales es tercera generación de la empresa marplatense que convirtió su apellido en marca.

La historia arrancó en 1941 con su abuelo, Antonio Cabrales Vega, un inmigrante asturiano instalado en “La Feliz”. Su padre, Jorge Cabrales, fue el hijo del fundador; él, el nieto que a los 18 años ya formaba parte del directorio. Si bien hoy sigue vinculado a la empresa, a los 40 decidió subirse a un proyecto familiar en el campo.

Su padre empezó a trazar un camino en la ganadería con Alberto Gil, actualmente presidente y accionista de la empresa Delfinagro SA.

“Nos conocemos desde hace muchos años a través de los supermercados Norte, que Gil en ese momento tenía”, explicó. Aunque ya era conocido por presidir San Lorenzo de Almagro; también tuvo un paso por el directorio de Angus en la presidencia, en 2010. 

DEL CAFÉ A LOS TOROS Y CABALLOS

La cuestión es que a Jorge padre le apasionaban los equinos. Gil —qe ya tenía experiencia en ganadería con campos propios— los ayudó a entrar con su genética en el Angus.

“Insertarse en las cabañas es difícil, de élite, especial y técnico; las cabañas son distintas a lo que uno puede ver en un rodeo general o en el campo, necesitas genetistas”, marcó Jorge sobre el valor que le dio a esa mano amiga que, además, los ayudó a “entender de la raza”. Del proyecto también participaron sus tíos. 

Y, parece, le transmitió ese gusto por los caballos: “Lo más cercano que tenía al campo eran los paseos a caballo”, contó. Recorrer el establecimiento a caballo es algo que todavía hoy disfruta. Luego, a los 22, empezó a acompañar a su padre y a colaborar activamente.

Más adelante, por cuestiones de salud de su progenitor, la familia se planteó quién podría ponerse al frente del negocio al 100%. “Quien mejor perfilaba para el campo era yo, ya que me gustaba”, reconoció.

Cabrales padre e hijo

Jorge Cabrales, junto a su padre

Compraron los campos en el año 1989, y en el 2015 empezó a presidir la sociedad “La Lala”, que lleva el apodo de su abuela paterna. Los dos campos, uno en Ayacucho y otro en Mar Chiquita, están justo al límite entre un partido y otro, y separados solo 15 kilómetros entre sí. Con la empresa del café profesionalizada, hoy dedica casi un 80% de su día al campo en Cabaña San Jorge. 

El plantel que trabajan es completamente Angus colorado y la estrategia del negocio se asemeja bastante al estándar de la ganadería vacuna de cría tradicional: venden terneros machos al destete —no hacen engorde— y retienen las hembras para uso reproductivo.

El matiz se da en la comercialización de la venta: “Vendemos las vaquillonas puras controladas preñadas”, contó. La elección del colorado dentro de esta raza líder se debió también a un gusto de su padre. 

El café le dio casi todas las enseñanzas antes de transicionar al campo. Primero, armar un buen equipo de gente. “De Cabrales, al ser una empresa más grande que el campo, pude sacar muchos modelos para poder aplicar”, mencionó.

Segundo, el seguimiento contínuo y la presencia día a día: “Los negocios funcionan si uno está”. Para Jorge, este punto es imprescindible “por más que tengas un buen equipo”. 

De todos modos, no se puede negar que “terminar un toro te lleva dos años y el café es muy simple”, ejemplificó. Se compra el café crudo en países productores o de origen como Brasil, Colombia o Costa Rica, que después se tuesta y se envasa en sus plantas de Mar del Plata, aunque este año la empresa presentó —junto al Gobierno de Tucumán— el primer café con sello de origen argentino, cultivado y procesado íntegramente en el país. 

“Nosotros somos muy ansiosos y en el campo tuve que aprender a bajar 5.000 cambios”, continuó sobre la adaptación que le llevó la labor cotidiana en la cabaña, desde pasar de los horarios laborales de la empresa en Mar del Plata hasta respetar los horarios de siesta o de madrugada de las personas. Aunque en la empresa los horarios son permanentes, “en el campo trabajas los 365 días del año”, añadió.

Helena proximamente en las Pistas de Palermo Expo Otono @la rubeta @asociacion argentina de an 1

EL HISTÓRICO MOMENTO DE LA GANADERÍA

Si bien tienen animales preparados en sociedad con La Rubeta —cabaña de los hermanos Martín y Carlos Fernández que viene teniendo un gran año—, el plantel de pedigrí es parte del rodeo de uso interno para el campo. Justamente, parte del proyecto en el establecimiento es poder aumentar el plantel de calidad y trabajar en toros para la venta. 

“Estamos pasando un buen momento que esperábamos hace años”, contó, en tanto, sobre su visión respecto del momento que atraviesa la ganadería.

En ese punto, remarcó la necesidad de “recuperar las más de 12 millones de cabezas perdidas durante los últimos años”, en referencia a la abrupta caída del stock que se produjo entre 2007 y 2011, durante el Gobierno del kirchnerismo, como consecuencia de la prohibición de exportaciones y de la fuerte sequía de 2009. 

Asimismo, destacó la importancia de aprovechar este momento y abastecer mercados internacionales ante la demanda mundial.

En esa línea, señaló que desde la Asociación Argentina de Angus (AAA) trabajan en el sello de calidad Carne Angus Certificada, que proyecta triplicar las 8500 toneladas exportadas con las que cerró el año pasado. En la AAA, integra la Comisión de Carnes y la dirección. 

Récord para la carne Angus certificada: proyectan exportar 24.000 toneladas, el triple que en 2025

¿Un ejemplo de hacia dónde puede ir ese aprovechamiento? “Japón”, país que después de 20 años de negociaciones, finalmente, abrió el acceso de su mercado a la carne vacuna argentina de todo el país (hasta principios de octubre tenía abierta solo la zona de la Patagonia, libre de fiebre aftosa sin vacunación). 

Igual que en el café, la apuesta también es generacional: su hijo, Francisco, lo acompaña en el camino con Tango Beef, la marca de carne Angus certificada que comercializa a mercados élite, como gastronómicos, hoteles y mercados boutique.

“El campo es un sector muy bueno, sano y de mucha gente amiga. No hay más lindo que trabajar en familia”, cerró. 

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