La caída de la actividad en el sector productivo y las dificultades financieras y cambiarias complicaron la rentabilidad y liquidez de las empresas. Faltas de dinero contante y sonante, muchas de ellas se financiaron con la emisión de cheques, de los cuales una gran parte terminaron rechazados. Tal fue así que esta tendencia, que se vio a lo largo del año, repuntó en el último mes y alcanzó un nuevo récord.
Según los números del Banco Central, se emitió un 25% más de cheques en octubre con respecto a mismo mes de 2013, mientras que los rechazos subieron un 54 por ciento, publicó hoy Ámbito Financiero y reprodujo Infobae.
En términos comparativos, no hubo tal morosidad en el sector privado desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia, allá por 2003. El financiamiento a través de este instrumento creció un 33% en el mes, y trepó a $5.300 millones, casi el 3 por ciento de los montos emitidos.
Las cifras sorprenden porque se trata de un mes que suele ser calmo para la economía, y podría significar un adelanto de una tendencia a profundizarse hacia el fin de año, cuando hay un mayor desembolso de dinero por aguinaldos o bonos que otorgan las empresas.
La falta de solvencia, sin embargo, no sorprende. En los últimos meses, las políticas oficiales del equipo económico y del presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, apuntaron a la estabilización de variables como contener la inflación a partir de la manutención del tipo de cambio, absorber pesos, y proteger las divisas mediante el control de las importaciones. Ello tuvo como correlato una intensificación de la recesión y de la merma productiva, que impactó en los niveles de actividad y debilitó el desempeño de las firmas más expuestas a los vaivenes de la macroeconomía. Algunos lo llaman “recesión programada”.

