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Camelina, el cultivo que se hace biocombustible para aviones y toma vuelo en Argentina

En un nuevo Momento IVECO realizado durante Expoagro, representantes de una firma que comercializa la camelina en Argentina hablaron sobre los beneficios agronómicos y sustentables que aporta este cultivo.

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Su desarrollo todavía es incipiente, pero su techo podría ser muy alto: se trata de Camelina Sativa, un cultivo que lentamente se está adoptando cada vez más en los campos argentinos y que cumple un importante rol vinculado a la sustentabilidad.

Sucede que, al sembrarse en invierno, aporta otra alternativa para la rotación y funciona como un cultivo de cobertura pero que se cosecha; es decir, que reduce el impacto ambiental por el menor uso de agroquímicos al no necesitarse barbechos.

Y, además, suma también al cuidado del ambiente debido a que su principal uso es como materia prima para la elaboración de biocombustibles avanzados, como los que usan los aviones.

Este aporte a la sustentabilidad es lo que convierte a este cultivo en un camino a seguir para los productores argentinos, y por eso forma parte de un nuevo Momento IVECO grabado durante la realización de Expoagro.

LA CAMELINA: AGRONOMÍA Y NEGOCIO

Percy Bayley, gerente Comercial; y Martín Beaudeant, gerente de Producción; son parte del equipo que lleva adelante la empresa Chacra Servicios, especializada precisamente en la producción de camelina.

Administran unas 5.000 hectáreas implantadas por terceros bajo un contrato de producción exclusiva, a quienes les compran su cosecha y luego la exportan a una empresa petrolera de Estados Unidos.

El horizonte que persiguen, a mediano plazo, es alcanzar las 15.000 hectáreas.

“Es una propuesta nueva que estamos impulsando para el campo argentino, para que el productor integre a su rotación. Y que tiene un horizonte de mercado muy grande, debido a la tendencia actual de buscar el desarrollo de biocombustibles en base a cultivos que no puedan destinarse también a alimento”, mencionó Bayley.

Agronómicamente, tiene un ciclo muy corto: 120 días. Se siembra entre junio y julio y se cosecha en los primeros días de noviembre; ideal, por ejemplo, para un lote que sale de un maíz tardío y luego sigue con una soja de primera.

Camelina: un cultivo de ciclo corto que presta buenos servicios entre el maíz de segunda y la soja

“Argentina representa el futuro del cultivo, por capacidad de campo y la innovación constante del productor argentino”, enfatizó el gerente Comercial.

Por su parte, Beaudeant destacó este “puente verde” que genera el cultivo, entre una campaña y la siguiente, y afirmó que su manejo es muy simple, porque no necesita maquinaria especial ni estrategias agronómicas muy distintas a las de cualquier otro cultivo invernal.

“Hay que sembrarla con un lote limpio y aplicar un preemergente, pero fuera de eso necesita muy poca aplicación de fitosanitarios. Solo puede sumarse algún desecante si se quiere adelantar la cosecha, pero tampoco no tiene por ahora grandes problemas de plagas o enfermedades”, valoró Beaudeant.

El representante de Chacra Servicios también insistió en que permite “jugar en la liga que se viene, que es la de la reducción de la huella de carbono”.

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