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Chaco ya tiene una ley para regular feedlots

No se podrán instalar a menos de 6 kilómetros de cascos urbanos. Además, se les exigirá estudio de impacto ambiental y plan de manejo de efluentes.

No se podrán instalar a menos de 6 kilómetros de cascos urbanos. Además, se les exigirá estudio de impacto ambiental y plan de manejo de efluentes.

Recientemente, el gobierno de Roy Nikisch promulgó la ley 5.735 sancionada por la legisltura provincial, por la cual se crea un régimen jurídico para el funcionamiento de los engordes a corral, más conocidos como feedlots.

La norma prevé que estos establecimientos deberán presentar un estudio de impacto ambiental ante la Subsecretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente, organismo responsable de aprobar dicho estudio.

Por otro lado, se les exige a los feedlots que presenten un plan para el manejo de efluentes. Puntualmente, la ley especifica que âlos establecimientos pecuarios que realicen engorde a corral y que se encuentren localizados cerca de un curso de agua superficial, de origen nautral o artificial, deberán garantizar la improbabilidad de vuelcos directos o por escurrimiento de los efluentes no tratados, según el Código de Aguas de la provincia del Chacoâ.

Uno de los artículos de la norma se encarga de definir al engorde a corral como âlos establecimientos que mantienen en forma permanente animales confinados en pequeños espacios, sin que éstos puedan pastar libremente. Por tal motivo, el consumo voluntario de pastos verdes nunca es el principal componente de la dieta de los animales, sino que se los alimento exclusivamente con balanceados, forrajes conservados u otros autorizadosâ.

Si bien no hay estadísticas oficiales sobre la cantidad de feedlots que hay en el Chaco (sí hay un registro a nivel nacional que maneja el Senasa), la ganadería chaqueña maneja con bastante frecuencia el encierre de la hacienda para terminación, particularmente en momentos de sequía, cuando la oferta de pasto es restringida.

Pero cuando esta ley entre en vigencia, estos feedlots no podrán estar a menos de 6 kilómetros de los cascos urbanos, aunque existe la posibilidad de que esa distancia se reduzca a la mitad en el caso de poblaciones rurales semi agrupadas.

Un aspecto importante de la nueva norma, que deberá ser reglamentada antes de mediados de febrero, es que los feedlots existentes tendrán un plazo de 12 meses para adecuarse a las nuevas exigencias, tanto en cuanto a las distancias mínimas, como a los estudios de impacto ambiental y plan de manejo de los efluentes.

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