El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que fue trasladado este viernes a la policía para prestar declaraciones por el fraude a Petrobras, aseguró desafiante que no teme a la justicia y que hoy se sintió como un prisionero.
“Me sentí prisionero hoy de mañana”, dijo Lula en la sede nacional del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en Sao Paulo, tras dar testimonio ante la policía federal en el aeropuerto de Congonhas.
“Si querían escucharme solo tenían que llamarme que yo iba, porque no debo y no temo” a la justicia, sostuvo.
El poderoso exmandatario de izquierda, que gobernó Brasil de 2003 a 2010, calificó el allanamiento de su domicilio por parte de la policía este viernes y su traslado coercitivo a declarar bajo sospecha que se benefició del megafraude a Petrobras como “un show mediático” y “un espectáculo de pirotecnia”.
Los fiscales “encendieron en mí la llama. ¡La lucha continúa!”, sostuvo Lula.
El expresidente denunció asimismo en una conferencia de prensa el intento de “criminalizar al Partido de los Trabajadores”. Hoy en Brasil, “ser amigo de Lula es algo criminal”, se quejó.
En el centro de Sao Paulo, decenas de partidarios del expresidente agitaban banderas rojas del PT y carteles de apoyo a Lula.
La policía brasileña allanó este viernes el domicilio que el poderoso expresidente tiene en Sao Paulo y lo llevó a declarar para investigar si cometió delitos de corrupción y lavado de dinero en el marco del fraude a Petrobras.
“La policía federal hace hoy una operación de allanamiento e incautación (de documentos) en la casa de él, del Instituto Lula y de una serie de asesores y personas de su familia”, dijo a la AFP José Chrispiniano, asesor de prensa del expresidente y del instituto que lleva su nombre.
El portavoz confirmó asimismo que Lula es objeto de una orden para llevarlo a declarar a una dependencia policial. Según la prensa brasileña, las autoridades también llevaron de manera coercitiva a la esposa de Lula, Marisa, y a sus tres hijos, así como al presidente del Instituto Lula, Paulo Okamoto, para tomarles testimonio.
Decenas de manifestantes se agolparon frente a la residencia allanada de Lula, algunos para apoyarlo y otros para repudiarlo, y varios se han enfrentado a golpes, constataron periodistas de AFP.
Los mandatos de allanamiento y traslados para declarar “están siendo ejecutados por la policía federal para investigar posibles delitos de corrupción y lavado de dinero del esquema
Petrobras practicados por el expresidente Lula y asociados”, dijo la fiscalía del estado de Paraná, a cargo de la investigación del megafraude a la petrolera.
“Hay evidencias de que el expresidente Lula recibió valores oriundos del esquema Petrobras por medio del envío y reforma de un apartamento tríplex y de una finca en Atibaia, de entrega de muebles de lujo en las dos propiedades y de almacenaje de los bienes por una empresa de transporte”, sostuvo la fiscalía en un comunicado.
Lula niega ser propietario del tríplex en un balneario del estado de Sao Paulo y de la finca. La fiscalía sospecha que los predios fueron reformados por grandes constructoras brasileñas, que a cambio obtenían contratos en la estatal Petrobras.
Lula, que gobernó Brasil desde 2003 hasta 2010, continúa siendo una de las figuras políticas más influyentes de Brasil y su destino está estrechamente ligado al de su sucesora, la presidenta Dilma Rousseff, y al del partido que fundó, el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).
Da Silva recibió “muchos favores” de grandes constructoras acusadas de corrupción en Petrobras, dijo el viernes a periodistas el fiscal a cargo de la investigación. “Aproximadamente 30 millones de reales (unos 8 millones de dólares) entre conferencias y donaciones fueron puestos por grandes constructoras a disposición” de Lula, dijo el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima en una conferencia de prensa en Curitiba.

