Hoy en día el 70% del rodeo bovino que pasa por un feedlot, aquellos establecimientos pensados para el engorde de animales, corresponde a una producción que está pensada para abastecer al mercado interno.
Con esa realidad arriba de la mesa, desde la Cámara Argentina de Feedlot evaluaron ante Infocampo cuál es el momento de la actividad en el país y la relacionaron con el poder de compra de parte de los consumidores en góndolas y carnicerías.
Para ello, Fernando Storni, presidente de la entidad, dialogó con este medio y analizó también los alcances del denominado “boom ganadero” y el potencial transformador en la actividad.
Por otro lado, mostró la doble sensación que genera el presente del Senasa en la actividad: destacó “alineaciones” y “cambios que se van dando”, pero también alertó por el efecto que la pérdida de profesionales implica para el desarrollo habitual de las tareas de control sanitario.
LA PRODUCCIÓN DE BOVINOS
-¿Cuál es la foto actual de una actividad como la del feedlot en la Argentina?
-A pesar de mantener una relación compraventa compleja, el costo por kilo producido nos permite dar vuelta en procesos cada vez un poquito más largos en cantidad de kilos, pero dar vuelta esa relación compraventa desfavorable y cerrar con un margen positivo. El modelo que hacemos nosotros de consumo liviano arroja un margen de alrededor de $100.000 o $130.000 por cada animal terminado, con lo que nos permite cerrar una con una rentabilidad positiva. Eso en cuanto a la foto, pero después hay una evolución.
-¿Y ahí cómo es?
-Hay valores de invernada complicados, si bien ahora el corto genera un retroceso, la invernada también vemos que se está acomodando a esos valores para generar negocios, salvo en algunos remates que uno observa algunas cuestiones particulares de precios más altos. Pero el modelo nuestro, calculando un precio de venta de $5.250 pesos y $6.000 pes de compra para macho y hembra, se consiguen jaulas para macho y hembra, te da esta rentabilidad.
Otro récord del “boom” ganadero: los feedlots explotan de hacienda y trabajan a máxima capacidad
-¿Se sostendrá en el tiempo el denominado ‘boom ganadero’?
-Uno lo que ve son cuestiones estructurales interesantes para la ganadería en general, que tiene que ver con la demanda internacional, la revalorización de las proteínas en los consumos de las personas y esa atracción de la demanda, y tiene que ver con un panorama de escasez en el corto plazo que seguramente va a generar precios interesantes. Ya estamos con precios interesantes, de hecho. Lo complejo para analizar ahora es con estos precios ya elevados, a pesar de haber dado un tenido un retroceso, pero donde nuestro principal consumidor es el consumo interno y que puso un freno de alguna manera en el mostrador al valor de la hacienda y al valor de la carne, es cuánto tenemos hoy para crecer para arriba si nuestro techo lo pone, justamente, el consumo.
-¿Cómo juega la exportación ahí?
-La exportación, si bien está en ese contexto de demanda, se encuentra según lo que transmite la industria en una situación compleja desde el punto de vista de margen del negocio y por el tipo de cambio y diferentes factores, pero no está encontrando negocio. Entonces ahí es donde uno dice, “estamos en un boom de precios interesante” pero “¿qué puede pasar para adelante?” Bueno, dependerá de un montón de factores, pero no es que uno imagina un boom hacia delante eterno. Hoy particularmente cerrando el número del negocio para la actividad del engorde a corral, pero con la salvedad de que tengo que convalidar valores que me cierren para el negocio, porque si me voy a valores que han pagado invernada $6700 o $7000, bueno, ahí sí no hay esquema que cierre.
-¿Y cómo está repartida esa foto actual entre producción para el mercado interno y para las exportaciones?
-De la producción argentina tenemos un 70% que es el consumo interno y 30% que se destina a exportación, con algunos cambios, con algunas salvedades. Todo lo que tenemos ahora de cambios, que también creo que fueron buenas noticias y ayudaron de alguna manera a esto del boom ganadero fueron también desde una expectativa de mejora el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el tema con China que la salvaguardia que implica 11.000 toneladas, entonces no genera ninguna complicación para el mercado argentino y la ampliación del cupo de Estados Unidos, que ahí sí uno imagina que hay posibilidades de crecimiento interesantes.
EL BOLSILLO DE LOS ARGENTINOS
-Entonces un 70% para el mercado interno habla por sí solo de la importancia del poder adquisitivo de la gente, para la actividad. El consumo está complicado. ¿A qué otro momento de la historia se puede asimilar?
-Creo que tiene que ver con que hay una parte de la población excluida y que no accede a la a la proteína de carne bovina, y que gracias a Dios tiene acceso algunas otras proteínas. Hay gente marginal que, por supuesto, está más complicada, pero hoy la gente con el bolsillo ajustado tiene la posibilidad de comprar pollo, o el huevo que se incorporó de manera importante en las comidas. Entonces, desde ese punto de vista es importante esa oferta variada que tiene que tiene el argentino. Ahora, argentino prefiere la carne bovina, la preferencia es por la carne bovina. En función de cómo esté su poder adquisitivo, bueno, va a destinar o no más plata al consumo de carne. En definitiva, quienes hoy sostienen el consumo entre los 45 y 50 kilogramos de carne per cápita al aña tendría para de oscilación de consumo. Creo que pasa como lo que vimos ahora con la suba: sube el precio de la hacienda, sube el precio y el mostrador va convalidando, llega a un escalón nuevo y en este caso hasta (el mostrador) dice un retroceso, un “hasta acá llegamos”. Entonces me parece que los niveles de consumo, no es que sean preocupantes porque no podemos pensar tampoco en volver a los 60 kg de consumo porque hay cambio de costumbres y por ende de consumo.
-¿El precio de la hacienda llegó a un techo o puede seguir subiendo?
-Bueno, vemos que llegó a un techo para este momento, cuando hablamos lo hacemos siempre desde un momento temporal y por ende corto. Creo que se llegó a un techo hasta ahora. De hecho, tuvimos máximos corrientes de $5500 pesos y hoy ese máximo es de $5250 o $5200. Entonces creo que le puso, como decíamos antes, un techo el consumo directamente. Dependerá cómo evolucione y qué pase hacia adelante. Todavía estamos como uno ve que estamos en un escenario de escasez a nivel global, y después tiene la dinámica de oferta y demanda de todos los años en Argentina. Los corrales se llenan y hoy estamos con 70% de ocupación. Van a sacar mayor oferta en julio, agosto en adelante en general. Y eso entonces frena si se quiere el precio del gordo o le pone un techo de nuevo, y después entramos siempre en un período de escasez. Entonces, lo que veo es que se dio ese freno ahora en el mostrador, pero tenemos hacia delante una situación de que todavía puede haber algo de oferta escasa, pero después tendremos esa mayor oferta seguramente que ya no es tan pico como era antes porque hay distintos recorridos en los corrales de pesos. Entonces estabiliza eso de alguna manera la salida. Vamos a esa situación seguramente como todos los años donde tendremos una primavera con algo más de oferta.
CRECIMIENTO DE LOS FEEDLOTS
-¿Cuáles son las zonas del país en la que ven un crecimiento de la actividad?
-Creo que hay transformaciones en algunos sectores. Tanto Río Negro, Mendoza en alguna zona, Chubut. Creo que ahí hay algunas cuestiones donde se ha generado transformación de productores o de campos o fincas que estaban destinados a otra producción, a la producción ganadera. Y en muchos casos vinculados a la producción intensiva. Creo que esa transformación es lo que hace este crecimiento. De hecho, allí con Maizar estamos trabajando también temas vinculados a la producción de maíz en el Sur y vemos ahí un potencial importante para continuar creciendo en ganadería.
-¿Se va a concretar el clúster del maíz en la zona?
-Está ese trabajo. Nosotros somos parte de Maizar, entonces dentro de la comisión de forrajes estamos colaborando y al tanto, tenemos algunos socios patagónicos que están involucrados en esto. Creemos que está esa posibilidad de dar un salto importante. Está el clúster ganadero de Chubut. Más allá de la formalización de la estructura, creo que lo importante es que se dé esa posibilidad. Hay restricciones, hay distancias complejas, hay cuestiones hasta de acceso a máquinas para la agricultura. Hay distintas trabas, no solo es un tema de geografía pero seguramente se irán cubriendo.
-¿Cómo es en el caso de Mendoza?
Además de la vitivinicultura tradicional están sumando la ganadería fincas que eran de viñedos y que se transformaron. Tienen riego, entonces pueden tener un forraje y se transforman en ganaderas. En Río Negro son plantaciones grandes de manzanas, y que desde hace unos años a hoy son establecimientos ganaderos. Y es el mismo ejemplo, digo, de transformación y de zonas geográficas muy específicas que van a tener mayor desarrollo ganadero.
-Días atrás el presidente de la Asociación Argentina de Angus, Amadeo Derito, señalaba que tal vez sean tiempos en los que quienes se habían ido de la ganadería para pasar a la agricultura, deban considerar en regresar a la actividad. ¿Coincide?
-Tiene que ver con los precios: hoy en términos de terneros o en términos de novillos, hacer los cambios o las mejoras que implican hacer los campos, es económico. Por el valor histórico que tiene la hacienda. Si a uno le toca arreglar una infraestructura del centro de manejo de una manga, hacer alambrados, mejorar caminos o lo que fuera, en términos de terneros es mucho más barato. Y también el productor requiere de menos terneros para su costo operativo básico, lo que le permite tener un saldo para esas mejoras o crecimiento en función de lo que cada empresa necesite.
SENASA Y CONTROL SANITARIO
-Recién mencionaba el crecimiento en una zona como Río Negro, desde donde el propio gobernador manifestó preocupación por el presente del Senasa. ¿Qué ven ustedes?
-Por un lado tenemos una valoración muy positiva desde el punto de vista del trabajo que estamos haciendo público privado, desde la situación que uno ve un alineamiento en todas las líneas de trabajo del Senasa. Tenemos vínculo diario con el organismo por porque entendemos cuestiones particulares de los socios y realmente desde los directores de los planes, desde la presidencia, desde la dirección nacional de sanidad laboratorio, vemos una alineación en las decisiones que están tomando y en los cambios que se están dando. Que por otro lado son cambios importantes, si bien no son estructurales, son cambios importantes. Nosotros tenemos el ejemplo del uso de vacunas de virus atenuado para bovinos, que estaba prohibido, y hoy se puede registrar. Y distintos pasos que llevan su camino, un análisis técnico y su resolución. Entonces, desde ese punto de vista, hay una valoración positiva.
-¿Por el otro?
-Entendemos y lo transmiten al problema, no sé si es de financiamiento en sí, pero el problema que está teniendo el Senasa justamente para sostener una estructura, la gente que se va del Senasa, hablan de una gran cantidad de gente todos los meses que sale del organismo. Bueno, creemos si bien hay cuestiones para mejorar desde eficientizar el sistema es una cosa, pero creemos que tenemos que tener un organismo sumamente fuerte que tiene una valoración a nivel mundial muy interesante, muy importante y hay que sostenerlo.
-¿Esto último atenta contra ese estatus?
-Bueno, a ver, creo que es bueno que tenga los recursos necesarios para hacer el trabajo y mejorar eficientemente. Hay cosas que hay que mejorar en todos los organismos. Creo que tener la posibilidad de los recursos necesarios para hacerlo es importante.

