Especial para Infocampo
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de marzo confirman el incremento de la importación de soja desde Paraguay, que en marzo alcanzó a 976.000 toneladas, marcando un incremento del 17% desde las 831.000 de febrero.
De esta manera, el acumulado del primer trimestre del año trepa a 1,84 millones de toneladas, la máxima importación después de 2019 cuando en el primer trimestre se importaron 2,10 millones de toneladas.
El volumen importado en marzo significa que aproximadamente un tercio de la molienda de ese mes correspondió a la materia prima proveniente del exterior.
SOJA IMPORTADA: NÚMEROS EN ALZA
De este modo, es factible que en abril veamos un volumen similar de importaciones, que además tiene un rol de corrección del contenido de proteína de la soja argentina.
En la zona núcleo sojera los rindes están siendo muy buenos y eso implica un “lavado” del contenido de proteína, un parámetro clave de calidad en el estándar de comercialización de la harina de soja.
Incluso descascarando el poroto en el proceso de crushing, no se alcanza el estándar requerido, con lo cual la mezcla con la soja paraguaya resulta clave.
El segundo dato, en función de la exportación de harina y aceite, es que la molienda de marzo rondó entre 2,9 y 3 millones de toneladas, incrementando un millón de toneladas respecto de febrero, lo cual significa que dos millones fueron provistos por los productores argentinos, en parte con ventas de marzo y en parte con ventas pre acordadas.
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LAS VENTAS LOCALES DE SOJA, DÉBILES
Dicho esto, respecto de abril, por ahora las ventas de los productores vienen mostrando debilidad, con promedios diarios que no llegan a 90.000 toneladas, la mitad de lo que se vendía en abril del año pasado, con una cosecha similar.
De la mano de la floja venta, el ritmo de registración de exportaciones también viene con freno de mano puesto. Al lunes 20 de abril, se llevaban anotadas exportaciones de harina de soja por 1,6 millones de toneladas, por debajo de los 2,5 millonesd e toneladas que en promedio se anotaron en los últimos ocho años para embarcar en abril.
En el lento flujo de ventas de la producción juega por un lado el clima lluvioso que retrasa la cosecha, pero también el precio poco atractivo que ronda los $ 430.000 cuando a principios del año, la soja vieja cotizaba a $ 500.000.
De acá en adelante la gran pregunta es cómo se moverá el farming selling y si se deberá recurrir a algún “anabólico” para estimular la venta en el caso de que el flujo de dólares a la economía argentina empiece a decaer.

