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El trigo nuevo viene atrasado por la falta de humedad en suelo

La siembra del trigo nuevo sigue demorada debido a la falta de humedad que presenta el perfil de los suelos. Por este motivo, se proyectó una reducción en la implantación del cereal del 4 por ciento, con respecto a ciclo previo.

16.06.2005
Infocampo
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Relevamientos privados que se conocieron hoy, pero elaborados al 11 de este mes, revelan que a esa fecha se llevaba sembrado un 17,2 por ciento de la intención de cobertura prevista para esta campaña, que se ubicaría en 5,85 millones de hectáreas.

Así se desprende del reporte difundido por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde también se indica que la demora es de casi tres puntos porcentuales respecto de igual fecha del año anterior.

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Ante este panorama, la siembra nacional mostraría una mayor reducción en tanto no se reponga la humedad del suelo en el corto plazo, en especial en el centro sur de Córdoba, La Pampa y particularmente en el centro sur de Buenos Aires.

El trabajo de la entidad cerealera destacó que la falta de agua en el perfil superior de los suelos también ralentiza las coberturas en el centro, nordeste y este de Córdoba, centro sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires.

Entre tanto, en los potreros más desprovistos de humedad, la estrategia productiva será esperar hasta fines de junio implantando variedades cortas, si bien la toma de esa decisión estaría supeditada a la ocurrencia de precipitaciones para lo que resta de este mes.

Además, en el sudoeste y sudeste de Buenos Aires y en el sur de Córdoba la siembra se encuentra definitivamente detenida por la sequía superficial y en la provincia mediterránea, las napas freáticas han descendido notablemente, comprometiendo la productividad potencial del cultivo.

En Tucumán y Salta, la siembra finalizó con resultado dispar. Mientras en la primera provincia citada las siembras no mostrarían una variación respecto de la campaña anterior, la seca que padeció el sur de Salta causó una retracción del orden del 25 al 30 por ciento en el área cultivada.

En Chaco, las coberturas con periódicas interrupciones por el clima húmedo, alcanzarían este año una mayor extensión, del orden de las 65 a 70 mil hectáreas, que si bien superan largamente a la exigua superficie de la campaña anterior, no alcanzan a los valores normales y se estima que en esta provincia se ha cubierto un 60 por ciento de la intención de siembra para este ciclo.

Por excesos hídricos, también es lento el ritmo de la implantación en el nordeste de Santa Fe y en Entre Ríos.

Contrariamente, en la zona centro-oeste y sudoeste de la región pampeana la carencia hídrica se acrecentó en la última semana y conduciría a un irreversible estado de sequía para lo que resta del otoño y el invierno, teniendo en cuenta el normal patrón de precipitaciones invernal, puntualizaron los técnicos de la entidad cerealera.

Además, el reemplazo de variedades de ciclos largos por intermedios y cortos estarían generando complicaciones adicionales, que en definitiva perfilarían el abandono del cultivo, estimándose a la fecha una reducción del área para todas estas regiones del 5 por ciento.

Solo en el extremo sur bonaerense (partido de Patagones) se verifica una mejora en las condiciones de humedad y progresos significativos en la cobertura y en el sudeste, donde por el momento se avizora una merma del 3 por ciento.

Los reportes advierten que el sector productivo estaría empleando menor tecnología y este hecho, sumado a la limitación hídrica, estaría reduciendo la productividad potencial de los cultivos y podría tener efectos negativos sobre la producción total.

Si la falta de humedad en estas dos regiones se prolongara durante lo que resta de junio, habría una caída aún mayor a la estimada a esta fecha, que impactaría negativamente sobre la totalidad del área sembrada nacional, sentenció la bolsa cerealera.

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