La economía de España sigue decayendo, con mayor fuga de capital, déficit público y ajustes crecientes a las regiones autonómicas, mientras se replantean las dudas sobre qué medidas adoptará el BCE para impedir que se agrave la crisis de la deuda en el país.
Este estado de cosas se manifestó abiertamente este martes a través del incremento del índice de riesgo-país, la caída de la Bolsa de Madrid y el aumento de la rentabilidad de los bonos de la deuda soberana.
La rentabilidad del bono español a diez años terminó este martes la jornada en el 6,75 por ciento, frente al 6,61 por ciento en el que había cerrado un día antes, en tanto que el riesgo-país se ubicó en 546 puntos básicos, 23 unidades por encima del lunes.
La Bolsa también cayó y el índice IBEX35 perdió este martes un 0,94% por ciento, hasta los 6.738 puntos, después de cuatro días de fuertes subas.
Los mercados reflejaron así la incertidumbre sobre el camino que tomará el próximo jueves el BCE, después de que su presidente, Mario Draghi, asegurase la semana pasada que la institución “hará todo lo necesario para defender el euro”, unas palabras que para España supusieron un alivio en los mercados.
Sin embargo, cinco días después de esas palabras de Draghi, los mercados empiezan a dudar de lo que en definitiva ocurrirá, máxime cuando el Bundesbank, el banco central alemán, sigue enviando mensajes contrarios a una intervención del BCE.
El próximo jueves, este organismo con sede en Frankfurt celebrará una reunión clave, en la que se espera que Draghi concrete sus palabras con medidas.
Pero la duda que flota en los mercados si todos los países del euro darán su apoyo a lo que proponga Draghi, sobre todo a la luz de la férrea oposición del Bundesbank, enfrentado, aparentemente, con la posición más flexible que exhibe la canciller alemana, Angela Merkel.
Por otra parte, tanto el presidente de Francia, François Hollande, como el primer ministro italiano, Mario Monti, expresaron este martes su decisión, tras una reunión en París, a hacer todo lo necesario en defensa de la moneda única.
El pasado fin de semana fue el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, quien sugirió que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF, el fondo de rescate europeo que está ahora mismo en vigor) está dispuesto a actuar junto al BCE para aliviar las tensiones en los mercados de deuda, posiblemente mediante la compra de bonos de países con problemas como España.
Una medida a la que también se opone el Bundesbank, que sólo atina a seguir presionando sobre el desgastado gobierno del presidente español, Mariano Rajoy, para exigirle mayores recortes a la sanidad y la educación, a cambio de una ayuda que no concreta y que se troca, como este martes, en rechazos a nuevas ayudas.
En este marco, la situación de España sigue barranca abajo. Este martes se conocieron nuevos datos oficiales que muestran que en los primeros cinco meses del años se producido una fuga de 163.000 millones de euros del país, señal de aguda desconfianza.
Además, las dos comunidades autónomas más grandes, Cataluña y Andalucía, han rechazado seguir recortando gastos, como les exige el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, una posición a la que se han sumado este martes Asturias y Canarias.
En el mismo sentido, las dos primeras autonomías no han concurrido a una reunión de todas las regiones que debía realizarse en el ministerio de Hacienda, aduciendo que era inútil concurrir ya que “está todo decidido”.
Por su parte, Montoro ha anunciado que el déficit fiscal será del 4,04% del PBI en el primer semestre del año, al haber subido 53,7% hasta junio, superando el objetivo fijado por el gobierno.
De esta manera, España arriesga ver agudizados sus conflictos políticos y sociales que cada vez dejan un menor margen de maniobra al gobierno de Rajoy.

