La jefa de Estado, Dilma Rousseff, destacó que con esa financiación se garantiza un “gran aumento de los niveles de productividad”.
El ministro de Agricultura, Antonio Andrade, precisó que mediante este nuevo plan se financiará todo el ciclo productivo y comercial, lo cual incluye desde semillas y alimentos para animales, hasta maquinarias, cosechas, acopio y la distribución de los productos.
Los créditos para los productores serán otorgados con tasas de interés preferenciales, por debajo del nivel del mercado, y que serán de 3,5 a 5,5 por ciento al año.
En ese mismo marco, el gobierno anunció una inversión adicional de 500 millones de reales (u$s250 millones) para mejorar y ampliar las operaciones de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), organismo oficial encargado de las compras gubernamentales de alimentos que son dirigidos a escuelas y programas sociales.
Andrade dijo que, además, el Gobierno liberará otros 25.000 millones de reales (u$s12.500 millones) en los próximos cinco años para financiar la construcción de depósitos privados de alimentos.
Esa inversión tiene la meta de mejorar la capacidad de almacenar granos y otros productos, un sector en el que el país tiene un importante déficit.
Según datos oficiales, la capacidad de almacenamiento actual se sitúa en unas 145 millones de toneladas y en el período 2012-2013 fue insuficiente para acopiar una cosecha de granos calculada en 184 millones de toneladas.

