¿Puede un ingenio azucarero respirar gracias al bioetanol que produce? Esa es la pregunta que queda deambulando entre quienes visitan La Florida, uno de los establecimientos emblemáticos en Tucumán, mezclada con un poco de olor a alcohol (o melaza o azúcar o todas juntas a la vez).
Sucede que, hoy en día, el azúcar no es para los ingenios del NOA un negocio de altísima rentabilidad. Así lo expresaron días atrás en la Cumbre del Bioetanol los mismos directivos de las empresas que producen este oro blanco.
Ejemplo de una fue Seaboard, que en Argentina viró masivamente su producción en favor del alcohol en lugar del azúcar.
O el mismo Jorge Rocchia Ferro, presidente de Los Balcanes -firma propietaria del ingenio La Florida-, quien desde el evento donde funcionó de anfitrión señaló que su precio es una de las cosas que “falta acomodar”.
EL BIOETANOL ESTÁ MÁS DULCE QUE EL AZÚCAR
Para dimensionar: al 27 de agosto, los ingenios molieron 9.785.869 toneladas de caña bruta, según los partes diarios del Instituto de Promoción de la Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT). La zafra lleva 119 días y contando.
Sin embargo, el número esconde una tensión de fondo: la bolsa de 50 kilos de azúcar común se paga hoy 30.000 pesos más IVA en el mercado tucumano. Un valor que apenas roza el piso del contrato de azúcar crudo en Nueva York (US$392,86 la tonelada) y queda lejos del refinado que se opera en Londres (que alcanza US$514,40).
Pero también es cierto que, para las empresas que pueden diversificar su producción, la caña es un cultivo bondadoso. Y ahí aparece la otra pata del negocio azucarero, la que no se ve en la vidriera: el bioetanol.
Solo en Tucumán, las destilerías llevan elaborados 100.738.210 litros de bioetanol en el acumulado de la zafra al 27 de agosto. Los Balcanes, la bioenergética que nuclea a La Florida entre sus empresas, 47.914.535.

Bioenergética La Florida, un complejo donde el azúcar se transforma en combustibles y energía
Otro dato significativo: la empresa aportó el 17,3% del azúcar equivalente producida contra un 47,6% de todo el bioetanol provincial durante ese lapso de tiempo, según reconstruyó este medio con los aportes diarios del IPAAT. Y de hecho, cerca del 30% de la caña de azúcar se destinó directamente a la producción de etanol en los últimos tres años.
Por eso es válido pensar que, aunque la vidriera siga siendo el azúcar, el negocio que sostiene la estructura de costos es otro.
LA LEY DE BIOCOMBUSTIBLES
Estos datos toman más dimensión con la discusión de la ley de biocombustibles en el Congreso, que este jueves tendrá un nuevo capítulo: un mayor corte de bioetanol en las naftas podría potenciar aún más ese negocio para Los Balcanes y para todas las empresas del sector.
“Tenemos que empezar a potenciar con el bioetanol, con la cogeneración, con el crudo”, expresó el fundador de Los Balcanes, Jorge Rocchia Ferro.
Para él, el problema no es la falta de demanda ni de capacidad: “Tucumán tiene que luchar para que las inversiones que estamos haciendo tengan una previsibilidad en el tiempo”, planteó.
Su hija, Catalina —hoy al frente de la compañía— apuntó al precio del bioetanol, actualmente regido por una fórmula que “no está siendo cumplida”, aseguró.
Mientras tanto, el reloj de la Usina sigue corriendo: cada día que pasa sin ley nueva, La Florida produce casi la mitad del bioetanol tucumano con las reglas de una ley que —según sus propios protagonistas— ya no les alcanza.

La Florida produce bioetanol a partir de la caña de azúcar (Gentileza IPAAT)
UN DÍA EN LA FLORIDA
En lo que respecta específicamente al ingenio La Florida, la recorrida empezó por el canchón, donde los camiones cargados de caña esperan turno para volcar su carga: entran entre 14 y 18 por hora, las 24 horas, en tres turnos de ocho.
“No paramos en ningún momento”, contó Juan Carlos Carreras, responsable de seguridad patrimonial de la Compañía Azucarera Los Balcanes y guía de la visita.
El ruido y la mezcla de olores de los distintos procesos anticipan lo que viene. Apenas se vuelca, la caña pasa al trapiche, donde un sistema la tritura y le extrae el jugo. El bagazo remanente no se descarta: una cinta lo lleva directo a la caldera, donde se convierte en el combustible que genera vapor y mueve la turbina. “Se hace vapor y con eso se mueve la turbina”, explicó.
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Desde un semipiso de la usina se ve el corazón eléctrico del complejo: dos generadores trabajan en paralelo. Uno exporta cinco megavatios a la red y abastece entre 3.000 y 6.000 hogares, según el personal industrial. El otro produce 8 megas para consumo interno de la fábrica. Arriba, un centro de control monitorea presión y vapor en tiempo real.
Los números del día a día son elocuentes: el ingenio procesa unos 18 millones de kilos de caña diarios y su destilería produce cerca de 950.000 litros de alcohol por jornada, con una capacidad de almacenamiento de hasta 10 millones de litros en tanques. Al valor actual del litro de alcohol (unos 1000 pesos), esa producción diaria equivale a aproximadamente $950 millones.
La foto completa desarma cualquier idea de que La Florida es “solo” un ingenio azucarero: “Es un complejo industrial que produce simultáneamente electricidad, azúcar, alcohol y bioetanol”, diferenció Carreras. Por eso funciona como un organismo que no puede permitirse un error.

