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La inestabilidad monetaria global volvió a golpear las cotizaciones de los granos

La posibilidad de que Grecia entre en default y deba ser rescatada disparó el valor relativo del dólar frente al euro. Eso impulsó una ola de órdenes de ventas de contratos de commodities.

La posibilidad de que Grecia entre en default y deba ser rescatada disparó el valor relativo del dólar frente al euro. Eso impulsó una ola de órdenes de ventas de contratos de commodities.
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El mercado global de contratos futuros de commodities ‘incluidos la soja y el maíz en Chicago’ volvió a ser golpeado ayer martes por la inestabilidad presente en el sistema monetario mundial.

La calificadora Standard and Poor’s redujo ayer la calificación crediticia de la deuda soberana de largo y corto plazo de Grecia a BB+ y B, respectivamente, desde BBB+ y A-2. Con la ‘mala nota’ ‘como era previsible’ los títulos de deuda griegos comenzaron a ser liquidados de manera masiva.

La consultora de riesgo crediticio CMA DataVision indicó ayer que los títulos de deuda de Grecia ‘recordemos: una nación integrante de la Unión Europea’ reflejan en términos relativos la mayor probabilidad a escala global de que dicha nación ingrese en cesación de pagos, según indicó un cable de la agencia Bloomberg.

Estos eventos dispararon las órdenes de ventas de acciones y contratos futuros de materias en los principales mercados mundiales (buena parte del dinero que salió de tales activos se refugió en títulos de deuda del Tesoro de EE.UU., como es usual en estos casos).

Hoy miércoles la edición on line del diario británico Financial Times publicó un artículo en el cual se menciona que el Fondo Monetario (FMI) está evaluando incrementar el paquete de ayuda previsto inicialmente para Grecia (esto probablemente traerá algo de calma al mercado).

Según el artículo del Financial Times, entre el FMI y el Banco Central Europeo el paquete de ayuda podría alcanzar una suma del orden de 70.000 millones de euros, aunque se estima que para tapar los agujeros de la deuda griega se necesitarían unos 100.000 millones de euros (el FMI y la UE-27 en un principio habían prometido liberar 15.000 y 30.000 millones, respectivamente).

Lo que está sucediendo en Grecia en estos momentos se parece bastante a lo que experimentó la Argentina en 2000-2001: autoridades económicas desesperadas que no tienen recursos suficientes para afrontar vencimientos de deuda y piden ayuda urgente a las naciones centrales. La diferencia ahora es que, si Grecia entra en default, podrían iniciarse una serie de eventos impredecibles que harían colapsar al sistema monetario tal como lo conocemos (y por extensión a todas las actividades económicas del orbe).

Las máximas autoridades financieras de EE.UU. y la UE-27 están en un dilema: si salvan a Grecia, luego deberán salvar también al resto de las economías europeas súper-endeudadas (España, Irlanda y Portugal), y con ello la oferta de euros seguirá aumentando hasta alcanzar niveles inconcebibles con respecto a la capacidad de producción de bienes y servicios reales. Pero si no hacen nada y Grecia ingresa en cesación de pagos, las demás naciones comunitarias súper-endeudadas seguirían su camino y la UE-27 podría desintegrarse.

Ese es el principal factor que explica la revalorización del dólar estadounidense registrada en lo que va del presente año. Es decir: el dólar no sube porque la economía estadounidense se esté recuperando, sino porque el activo de referencia del valor relativo del dólar ‘el euro’ está atravesando una fase de pérdida de confianza como instrumento de reserva de valor (la misma que experimentó el dólar en 2009 y que hizo volar la inflación global medida en commodities). Todo esto es posible ‘claro’ porque desde comienzos de la década del ’70 ninguna moneda en el orbe cuenta con respaldo directo en un activo físico luego del colapso del sistema de Bretton Woods.

Los commodities, al estar denominados en dólares estadounidenses, tienden a registrar una evolución inversa al valor relativo de dicha moneda. Este es el principal factor que explica la inflación global en materias primas registrada durante la mayor parte de 2009.

En lo que va de 2010 las cotizaciones de los commodities se mantienen relativamente constantes en un marco de marcada variabilidad (entender esto es vital porque los mejores fundamentos presentes en el mercado de granos son inservibles si los mismos deben atravesar una fase generalizada de liquidación de activos motivada por factor financieros).

Mientras las naciones centrales sigan emitiendo dólares o euros para tapar agujeros gigantescos, el valor relativo de las materias primas básicas seguirá ‘más allá de los sobresaltos del corto plazo’ creciendo por ajuste por inflación (no es que valdrán más, sino que su valor relativo se actualizará a partir de la progresiva desvalorización de las monedas internacionales).

El escenario más preocupante ‘que algunos consideran descabellado y otros una hipótesis no descartable’ reside en la posibilidad de que el sistema financiero colapse y con él se derrumbe la demanda global de materias primas en un marco de una recesión mundial de largo plazo comparable a la crisis del ’30 (escenario planteado por el economista español Santiago Niño Becerra en su best seller ‘El crash del 2010’). 

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