En marzo de 2013, en pleno cepo cambiario y con una fuerte baja de inversiones en el país, la minera brasileña Vale informó que paralizaba por completo su desembolso pautado en más de u$s 6.000 millones para extraer potasio en cercanías de Malargüe, en Mendoza. Para la provincia fue un golpe duro, ya que más de 6.000 familias resultaron afectadas por la pérdida del empleo y por el impacto en su actividad económica.
“Teniendo en cuenta el actual contexto del país, los fundamentos económicos del proyecto no están en línea con el compromiso de Vale, con la disciplina en la inversión de su capital”, señaló la minera para justificar su decisión de frenar la megaobra.
Pero un aviso publicado hace pocos días en un medio mendocino -en el que Vale ofrece parte de la maquinaria todavía instalada en Potasio Río Colorado-, derivó inicialmente en un pedido de explicaciones de las autoridades de esa provincia. Es que el gobierno de Alfredo Cornejo temió por la completa desarticulación de las instalaciones que la compañía posee en torno a Malargüe, hoy día bajo un régimen de mantenimiento que lleva a cabo Techint. Sin embargo, desde la brasileña no sólo ratificaron que los campamentos de exploración seguirán en su lugar. Además, se ocuparon de informar que la minera retomará su plan de extracción en el corto plazo, según consigna iProfesional.
Así, el subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú, anunció de urgencia una conferencia de prensa para informar la resurrección de Potasio Río Colorado. “Si bien el proyecto no será el mismo, lo importante es que de a poco se va normalizando la actividad. La pretensión de la minería es volver a los tiempos previos al kirchnerismo”, sostuvo un referente de Gemera, la cámara que nuclea a las empresas que hacen exploración en la Argentina.

